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¿Era capitalista la URSS?




English translation

Robert Kurz: "Como burocracias estatales, los partidos obreros marxistas no sólo tuvieron que asumir las tareas burguesas de una forma mucho más enfática de lo que sucediera antes en Occidente; en verdad, paradójicamente, tuvieron que engendrar la clase obrera, como material humano del propio proceso de explotación, por primera vez a gran escala social."...." Se trataba de conquistar el poder estatal, con el fin de instalar una máquina estatal moderna responsable de la industrialización capitalista de Estado, ...; el "comunismo" funcionaba simplemente como rótulo del nuevo impulso modernizador del capitalismo de Estado".

Lucien: "La participación de un trabajador en una huelga o un conflicto económico, una pelea con un comunista influyente, conocer a un socialista buscado por la policía o un parentesco con él, esos son motivos suficientes para la exposición a toda la rabia de la persecución chekista."

Maximilien RUBEL: "Capital es capital, incluso si la plusvalía extorsionada a  los trabajadores se ha bautizado como valor añadido "socialista"; el Estado es el Estado, el ejército es el ejército, tanto si la policía y o incluso la mega-bomba son "comunistas"".


Unión soviética y capitalismo. ¿Era capitalista la URSS?


Ni “soviético”, ni “comunista”, ni “socialista”, ni “democracia”, ni “popular”: capitalista.

Si la revolución rusa significó inicialmente una inspiración para los trabajadores de todo el mundo, su impacto posterior fue negativo. El concepto “comunismo” se acabó asociando a un ineficiente sistema antidemocrático de control estatal de los medios de producción y a una severa represión totalitaria de toda oposición. Los movimientos obreros de todo el mundo fueron dominados por partidos afines a este modelo de “socialismo realmente inexistente” que resultó letalmente contrarrevolucionario.

Análisis estático y análisis dinámico


Hay una extendida tendencia a plantear el tema de la naturaleza de la Unión Soviética, sobre todo después de su desaparición, como un “modelo” o sistema estático. Se discute acaloradamente acerca de si funcionaba o no la ley del valor, sobre si había o no clases sociales, sobre si la burguesía soviética era una casta o una nueva clase social, si la mano de obra era asalariada o no, si había o no explotación obrera, etc.

Según la óptica estática más extendida, la revolución de Octubre de 1917 habría instaurado un régimen revolucionario socialista–comunista que tras una corta fase de consolidación perduraría inalterado hasta la penúltima década del siglo XX.

La realidad fue que, surgido en unas circunstancias extraordinariamente convulsas, el régimen evolucionó con enorme rapidez durante los primeros años. Un movimiento socialista revolucionario fue traicionado por el partido bolchevique que aprovechó una revolución, que le pilló por sorpresa y en la que jugaba inicialmente un papel bastante marginal, para imponer sus objetivos de dirigir el país por la senda del desarrollo económico, confiando en quemar etapas utilizando el arsenal teórico marxista y hacerlo “drásticamente” amparándose en el ideario socialista, para ponerlo, lo más rápidamente posible, en condiciones de competir con otras potencias imperialistas.

Evidentemente, esta compleja y hetedoroxa estrategia de desarrollo exigía mantener un alto grado de confusión para hacer compatibles los intereses particulares del nuevo capitalismo “soviético” con una larga lista de sospechosas estrategias y tácticas genocidas, ecocidas, gulags, colectivizaciones, pactos con regímenes fascistas, purgas asesinas, etc.

Hasta los años 1960s la URSS parecía que estaba aguantando en su particular carrera por atrapar al resto de potencias imperialistas, pero el problema era que el mismo imperialismo estaba evolucionando hacia una nueva fase en la que las antiguas bases estatales empezaban a convertirse en una rémora arcaica. Los antiguos monopolios capitalistas con base nacional (los cuales pretendía emular la URSS con sus grandes conglomerados industriales) se estaban transnacionalizando y globalizando, abandonando a su suerte sus antiguas bases territoriales y consiguiendo tasas de explotación muy superiores a las de la fase anterior.

Mientras que China intentó integrarse en esta nueva fase imperialista (transnacionalizando a marchas forzadas sus monopolios), la URSS optó por "perfeccionar" su modelo de desarrollo localista y autárquico introduciendo reformas de mercado. Al final el modelo se derrumbaría. Los monopolios transnacionales y la misma burguesía soviética* formaron parte de las brigadas de derribos que arrasarían la zona en favor de globalización.

* Caracterizar a la burocracia "soviética" como burguesía es una discusión recurrente. Los revolucionarios rusos encarcelados por los bolcheviques fueron los primeros en definirlos así. No creo que valga la pena seguir discutiendo contemplando la realidad actual de la perfecta burguesía "burocrático-comunista" china, con sus vástagos al timón de las nuevas multinacionales chinas. Un tercio de los capitalistas privados chinos son miembros del PCC. La “fracción más burocrática” de esta evolucionada burguesía “comunista” es la que ocupa las posiciones más importantes en la vasta red de oficinas del partido, del gobierno y del ejército.

Transición al capitalismo dirigida por el partido bolchevique


En Rusia hubo una revolución socialista y democrática en 1917. Tras tres años de guerra imperialista, tras los que el estado y la economía quedaron desarbolados, soldados, obreros y campesinos se apoderaron del aparato militar, tomaron el control de las fábricas, se repartieron las tierras de los terratenientes, y crearon soviets como forma de organización socialista democrática.

La Revolución Rusa y la creación del primer estado obrero produjeron un profundo impacto en el mundo. El aparente éxito de la revolución rusa renovaba la esperanza de que era posible una alternativa real al capitalismo. Quedaba demostrado que el capitalismo podía ser derrocado y que una sociedad socialista, si no comunista, se podía construir sobre sus ruinas. Como tal, inspiró a generaciones de socialistas y trabajadores, influyendo determinantemente tanto en sus objetivos como en sus métodos.

Los bolcheviques se pusieron a la cabeza de la revolución presentándose como el partido más revolucionario y más radical. En realidad, sus intenciones no eran “socialistas” de inmediato. Según ellos, las condiciones para el socialismo aún no eran las adecuadas. Rusia aún no estaba madura para el socialismo. Hacía falta modernizarla, hacerla competitiva, desarrollar las fuerzas productivas hasta un nivel semejante al de las grandes potencias imperialistas de la época.

Durante la 1ª Globalización la mayoría de los recursos de Rusia había caído en manos de grandes corporaciones extranjeras. La burguesía rusa había quedado rebajada, ninguneada y supeditada al capital foráneo sin aparente capacidad para plantarle cara.

Lenin, que había estudiado a fondo en nuevo carácter monopolista y globalizador del imperialismo, pretendía instaurar un régimen capaz de promover el desarrollo industrial y la modernización del país, manteniendo a raya al colonialismo y la dominación imperialista extranjera. Un régimen de transición al capitalismo, “dirigido por socialistas”, puesto que la burguesía rusa no estaba aún suficientemente desarrollada.

En la práctica, sin embargo, el ideario “socialista” se utilizó para ponerse a la cabeza del movimiento revolucionario, desviarlo del socialismo, vencer y aniquilar a los verdaderos revolucionarios, y, finalmente, justificar la apropiación “colectiva” de los medios de producción por parte de una burguesía nacionalista capitalista de nuevo cuño, disfrazada de “burocracia” y de “socialista”. El sistema de planificación centralizada, se copió del capitalismo de guerra alemán de la primera guerra mundial.

El “despegue” de la URSS (despegue y defensa de la industria naciente)

Ante Ciliga: "Durante el Plan Quinquenal no se registraron movimientos de masas de los trabajadores industriales. Cuando se produjeron manifestaciones espontáneas en las fábricas, la GPU arrestaba las personas más activas y las enviaba a los campos de trabajos forzados o los campos de concentración, acusándolos de " contrarrevolución económica" o de ser "bandidos " o kulaks ".

"Imagine un territorio de seis o siete mil millas de largo por 300 hasta 1500 millas de ancho, desde Solovetsk y el Canal Mar Blanco hasta las costas del Océano Pacífico, a la península de Kamchatka y Vladivostok. Este territorio, así como el conjunto de Asia Central, quedo  sembrado en todas las encrucijadas con campos de concentración y "colonias de trabajo" (campos con una misión específica que cumplir) y centros de exilio obligatorio ".

El objetivo de la revolucionaria burguesía capitalista “soviética” era el mismo que el de sus competidores europeos. Acumular capital lo más rápidamente posible, explotando sus recursos y su mano de obra. Pero como partían de una base más atrasada, para “despegar”, para evitar quedar relegados a la periferia semicolonial sometida a las potencias imperialistas, necesitaban quemar etapas intermedias para constituir grandes corporaciones industriales monopolistas, capaces de competir, en todos los terrenos, a las potentes corporaciones extranjeras.

El proteccionismo y el intervencionismo estatal para favorecer el despegue y defensa de la industria naciente no fue algo propio de la URSS. Japoneses, surcoreanos, argentinos, brasileños, españoles, …, experimentaron con el sistema de cambios múltiples, el control del comercio exterior, el control estatal de las divisas, el control estatal de la banca, la nacionalización de los sectores estratégicos, los planes de desarrollo, etc. La particularidad de la URSS fue que para quemar etapas lo más rápidamente posible, era preciso, además de la estatalización de la economía, someter a la población a un régimen inhumano de explotación totalitaria bajo la divisa del socialismo/comunismo marxista. La planificación centralizada y la “ausencia” formal de propiedad “privada” permitieron a la nueva burguesía seguir utilizando la verborrea “socialista” en defensa del nuevo sistema para justificar el terror y la explotación desalmada de la clase obrera durante décadas.

Se ha dicho que la URSS era un "socialismo deformado" o una "sociedad en transición" del capitalismo al socialismo, o un "estado obrero" aunque degenerado (Trotski). En realidad se trataba de una variante capitalista totalitaria de carácter defensivo. Si era una “sociedad en transición” intentaba transitar desde una posición capitalista atrasada a una más avanzada con monopolios nacionales capaces de competir con los monopolios extranjeros.

Variantes capitalistas


El capitalismo constituye una forma histórica de regulación social y, como tal, susceptible de adaptaciones múltiples y a menudo sorprendentes. En el sur de los EEUU funcionó durante décadas una variante “esclavista” de capitalismo en la que los esclavos figuraban como una partida más del activo en los modernos libros de contabilidad. Se trataba de partidas amortizables que precisaban biocombustible para funcionar a pleno rendimiento. En la variante nazi las SS proporcionaban prisioneros a los grandes grupos industriales en régimen de “renting”. Si se estropeaba el trabajador era substituido inmediatamente, sin recargo alguno, por el eficiente oficial de las SS. En la variante sudafricana, el aparheit convertía a la fuerza de trabajo en sub-humanos susceptibles de tasas de explotación acordes con su naturaleza. En la variante “soviética” los capitalistas (burócratas) competían entre ellos por las participaciones en la explotación de los trabajadores rusos a los que se adoctrinaba y aterrorizaba con el gran hermano estalinista.

Los obstáculos para el despegue


Tras la toma del poder los bolcheviques tuvieron que superar los enormes problemas del subdesarrollo y demás obstáculos internos y externos a la modernización e industrialización del país. Los dos obstáculos internos más acuciantes para el desarrollo de un capital industrial nacional fueron el "atraso" en la agricultura y la falta de financiación.

La agricultura rusa se basaba principalmente en la subsistencia a pequeña escala o la pequeña explotación para la producción mercantil. Esto implicaba dos importantes obstáculos para la industrialización. En primer lugar, bloqueaba la formación de un proletariado industrial, ya que la mayor parte de la población todavía estaba atada a la tierra. En segundo lugar la agricultura rusa era incapaz de producir un excedente apropiado para alimentar a un proletariado industrial en expansión y menos aún suministrar un excedente exportable para financiar las importaciones estratégicas necesarias para el despegue del sector industrial.

El segundo obstáculo importante para la industrialización era el financiero. El carácter atrasado del capitalismo ruso significaba que se había acumulado poco capital interno. La industrialización durante la etapa zarista había sido promovida por el Estado y se había financiado a través de inversiones extranjeras. Pero los revolucionarios habían repudiado todos los préstamos externos contratados bajo el régimen zarista y se había expropiado capital de propiedad extranjera en Rusia, con lo cual no podía esperarse que la banca internacional confiara en los bolcheviques.

Evidentemente, el obstáculo externo principal eran las maquinaciones de todo tipo del capital imperialista para el que la inabarcable Rusia tenía un atractivo especial y que, como mucho, precisaba de una débil burguesía compradora subordinada (como en China) para explotar y esquilmar a placer el territorio.

Para los bolcheviques el "socialismo" debería servir para salvar estos obstáculos. 

La justificación teórica


El marxismo tradicional de la Segunda Internacional consideraba el capitalismo de Estado como la etapa superior del capitalismo. El capital monopolista, en simbiosis con el capital financiero, reforzaban la palanca del estado para sus proyectos de expansión imperialista. Kautsky y Lenin, a pesar de sus diferencias, consideraban que esta estatalización del capitalismo lo hacía más susceptible a una toma del poder por parte de las fuerzas socialistas. Teorizaban que el capitalismo de Estado era la fase más avanzada del capitalismo y preparaba (y en cierto modo facilitaba) la fase ulterior socialista; por lo tanto, el capitalismo de Estado podía ser visto como un primer paso necesario en la transición al socialismo.

Consecuentemente, Lenin podría argumentar, con cierta consistencia, que la imposición de la dirección unipersonal de las empresas (antiguos managers y CEOs burgueses) y el desmantelamiento de los consejos obreros, la reintroducción del taylorismo y la Nueva Política Económica (NEP), eran la tarea inmediata del Gobierno Revolucionario, dadas las condiciones de atraso en Rusia. Lo mismo podía argumentar Stalin respecto a su “inesperado?” giro “izquierdista” (haciendo suyas las tesis de Trotsky), con la finalización de la NEP, la colectivización forzada del sector agrícola, los campos de trabajos forzados del GULAG, o la creación del complejo militar-industrial.

Capitalismo totalitario defensivo y capitalismo totalitario agresivo


El nazi-fascismo, representó otra variante capitalista totalitaria, pero de carácter netamente ofensivo. Una variante “nacionalista” y agresiva del sistema. En este caso, el proteccionismo, la planificación centralizada, la promoción de los monopolios y la restricción del mercado, se organizaron para reforzar a una burguesía ya consolidada, con el objetivo, más que de despegar y defenderse, de agredir y expandirse. La ideología cohesiva ario-nazi venía a ser el equivalente de la ideología socialista-comunista de la variante soviética.

Por el contrario, el capitalismo totalitario “soviético” tuvo un carácter fundamentalmente defensivo. Se trataba de sociedades atrasadas que precisaban de una incubadora proteccionista para desarrollarse sin caer en las redes imperialistas. De ahí que el modelo “soviético” de incubadora resultara muy atractivo para otros países subdesarrollados que intentaban sacudirse el yugo colonialista o imperialista.

¿Socialistas tutelando el desarrollo capitalista?


Contrariamente a las tesis de Kautsky, Lenin y Trotsky, el capitalismo de Estado no era la fase más desarrollada del capitalismo sino una variante secundaria que se manifestaba en zonas periféricas al núcleo central del sistema. No era un síntoma moderno sino, todo lo contrario, un síntoma de atraso capitalista. El capitalismo de estado alemán no representaba la cumbre en la evolución capitalista sino la manifestación de su debilidad frente a la competencia del capitalismo anglosajón.

Para el capitalismo, el Estado es una costosa herramienta que evoluciona con él de forma contradictoria y con la globalización y la transnacionalización del capital, se ha convertido en una herramienta de usar y tirar. Cada vez es mayor el agujero negro de los “estados fallidos” del planeta.

Las tesis de Lenin y Trotsky les llevaron a la más contradictoria de las incongruencias. Los revolucionarios debían hacer avanzar al capitalismo para que alcanzara la madurez monopolista necesaria para finalmente reconvertirlo en “socialismo”. Socialistas “tutelando” el desarrollo del capitalismo.

El capitalismo es malo, siempre ha sido malo, y cada día que pasa es peor. Aumenta la productividad y la eficiencia, pero se trata de una micro-eficiencia al servicio de una absoluta macro-ineficiencia. Este notable atributo productivista deslumbró a muchos marxistas que lo antepusieron como una fase necesaria, aunque dolorosa, previa al socialismo, sucumbiendo ante él y constituyendo, quizás, el peor caso de fetichismo y alienación de la historia.

Crisis y lucha de clases en el bloque soviético


Ante Ciliga: "La industria forestal del norte de Rusia y Siberia emplea mano de obra servil , y en las minas de oro se emplean en gran medida . Del mismo modo las minas de carbón de Kuznetsk y Karaganda. La industria del cobre Balmach y las estaciones eléctricas de energía de Asia Central son el trabajo de los reclusos en las "colonias de trabajo" . Incluso en Ucrania la fábrica de tractores agrícolas ha sido construida en parte con trabajo forzoso. En el corazón de la Rusia europea, la construcción  del canal Moscú-Volga se realiza con la ayuda de hordas de esclavos. En cuanto al enorme desarrollo económico y militar del Lejano Oriente, con sus ferrocarriles, carreteras y grandes líneas de fortificaciones a lo largo de la frontera de Manchuria, es el trabajo de un inmenso y siempre renovado ejército de los condenados. Creo que no es exagerado afirmar que una tercera parte de la clase trabajadora en Rusia se compone de esclavos. Este trabajo servil, apenas remunerado, hace más fácil la tarea de mantener los salarios de los teóricamente libre a un nivel muy bajo " .

"Los líderes soviéticos declararon que no hay límites para la intensidad del trabajo; el límite psicológico que existe en la producción capitalista " se ha suprimido entre nosotros" , ... , "en el país del socialismo, gracias al entusiasmo de los trabajadores."

Al igual que los obreros en el oeste, los obreros rusos estaban subordinados a un proceso de producción diseñado y desarrollado para maximizar la producción, con escasa consideración a sus necesidades reales. Como tal, el trabajador quedó reducido a un mero instrumento de producción y, al igual que sus homólogos en Occidente, explotado, trabajando más tiempo del necesario para reproducir el equivalente de su fuerza de trabajo, y sin ningún control sobre el fruto de sus esfuerzos.

El régimen de propiedad “colectiva” de la burguesía “soviética” se correspondía con un sistema de grandes monopolios, proteccionismo, control de cambios, y planificación central. La propiedad colectiva se manifestaba en los privilegios de todo tipo que se reservaban y disfrutaban los propietarios “soviéticos” de los medios de producción, equivalentes a los de sus homólogos occidentales, pero sin el temor a ser desalojados por los imponderables de la competencia económica (aunque si por el clientelismo corporatista).

La característica fundamental del capitalismo “soviético” era, a parte de la substitución de los mecanismos de mercado por los de la planificación centralizada, la utilización de la propaganda socialista en combinación con el “terror rojo” para el encuadramiento, la explotación y la esclavización (trabajos forzados) de la clase obrera. Frente al leninismo y al trotskismo, el estalinismo significó que la combinación mistificación-revolucionaria/terror, cambiaba a terror/mistificación (un cambio de énfasis trágico pero que en nada cambiaba el modelo a seguir).

Mientras la crisis de los años 1930s se expandía y afectaba a la mayoría de las economías del planeta, la URSS registraba los índices de crecimiento económico mayores de su historia. ¿Había superado el sistema capitalista “soviético” la lacra que ha acompañado al capitalismo desde sus inicios?

Se ha aducido que el sistema "soviético" no estaba libre de patrones cíclicos, y que, en cualquier caso, los patrones cíclicos eran de un tipo diferente, asociados con el ciclo de planificación. Un ejemplo era, por un lado, la intensa actividad económica ('asalto') hacia el final de un período del plan, cuando todo el mundo estaba trabajando duro para cumplir con el plan a tiempo y obtener sus bonos por cumplimiento del plan, seguida de la calma en el período al comienzo del próximo plan, cuando todo el mundo se recuperaba de 'asalto' anterior, a la espera de la llegada de nuevos suministros. También hubo ciclos más largos asociados con la planificación de inversiones.

Si el carácter regional y autárquico permitió una cierta desvinculación temporal respecto a la periodicidad cíclica del sistema capitalista global, las crisis capitalistas internacionales no iban a dejar al margen a uno de los eslabones más débiles del sistema.

Aunque la resistencia obrera continuó desde la insurrección de Kronstadt, (Parbigskii, ...) durante los últimos años del estalinismo la resistencia obrera se reforzó (huelgas y levantamientos de los trabajadores esclavos en Vorkuta en julio de 1953, Norilsk, Gorlag, Norillag)  y la burguesía “soviética” tuvo que ir cediendo, una y otra vez, a la presión popular (estado del bienestar soviético) a pesar de sus últimos zarpazos (aniquilación del levantamiento de los consejos obreros en Hungría 1956).

Con el debilitamiento del terror sobre la clase trabajadora, el sistema “soviético” de explotación capitalista empezó a perder fuelle. Mientras en el Oeste, con un ejército de parados inabarcable se imponían la flexiexplotación y la precarización en aras a la productividad capitalista, en el Este la clase obrera mantenía a raya a los explotadores.

Mientras en el Oeste la derecha y la socialdemocracia, amparadas en la deslocalización y el desempleo, desmontaban una tras otra las conquistas laborales de décadas de lucha, en el Este los trabajadores se negaban a la introducción de "prácticas de control" y, por el contrario, exigían y mantenían el pleno empleo, menos rigidez en las normas, mayores pagas y menor diferenciación salarial (los salarios de los mineros y trabajadores del metal se mantenían al mismo nivel que los de los ingenieros y mánagers de 2ª fila).

El "malfuncionamiento" del sistema no se debía a problemas técnicos, no se debía a la "falta de mecanismos de mercado", sino, fundamentalmente, a la resistencia obrera que no toleraba "reformas" para aumentar la explotación.

Desde la muerte de Stalin, la economía de la URSS se había ido integrando en los circuitos comerciales y financieros del sistema global. Cada vez dependía más de las divisas por exportación de productos energéticos y materias primas, y bancos capitalistas y agencias internacionales no veían inconvenientes en prestar a la "soviética" URSS y a las demás “democracias populares”. A finales de la década de los 1970s el sistema “soviético” empezó a manifestar síntomas inequívocos de crisis económica y pérdida de competitividad frente a la 2ª globalización.

Este debilitamiento interno del capitalismo "soviético" a causa de la resistencia obrera, se tradujo en debilitamiento externo frente al capitalismo de vanguardia, que se estaba dotando de unos agresivos mecanismos de dominación de clase (monopolios transnacionales y globalización) fuera del alcance de la burocracia soviética. La crisis económica del capitalismo marginal “soviético” se aceleraba a pesar de las alternativas “de mercado” que intentaba introducir la burguesía "soviética".

La transición equivocada


Un capitalismo defensivo, marginal, deformado, atrasado, localista y en quiebra (con un discurso "socialista" trasnochado y contraproducente, y sin claras opciones de vuelta al terrorismo estalinista), era más débil y más fácil de resistir, y hubiera incluso sido más fácil de derrocar que el capitalismo globalizado. Las posibilidades que tenían de resistir o sobrevivir al capitalismo los habitantes de la URSS y los países del Este, o China, eran mucho mayores que las que tienen ahora, tras la agresiva penetración del capitalismo monopolista transnacional. La “Transición” fue una oportunidad perdida para la revolución socialista en el Este.

Las ventajas de los obreros del bloque "soviético" en el puesto de trabajo (seguridad, pleno empleo, jornada de trabajo, permisos, descansos, respeto, libertad de cambio de empresa, vacaciones,  ...) además de los beneficios del estado del bienestar "soviético" (vivienda, educación, sanidad, ocio, ...), duramente arrancados tras décadas de lucha y resistencia frente al capitalismo estalinista, fueron barridas de un plumazo con la penetración del capitalismo monopolista globalizado.

El problema fue que los obreros polacos, húngaros, checos, rusos, lituanos, …, que se enfrentaban y levantaban contra la burguesía capitalista “soviética”, no entendieron que era esta misma “nomenklatura” la que estaba decidida a “reformar” o simplemente liquidar el experimento, en pro de “modernización” del sistema de explotación (terapias de choque) aunque ello implicara el reto de su peligrosa reintegración en el concierto capitalista internacional. Muchos pensaban que su enemigo era el socialismo y su amigo, el capitalismo. Craso error, el capital es un tipo de pocos, muy pocos amigos.

A pesar de las deslumbrantes estanterías capitalistas de Carrefour y Tesko, la mayoría de los polacos, húngaros, checos, rusos, lituanos, rumanos,…, obreros, campesinos y pequeño-burgueses, han acabado pagando su ilusión con la más horrenda explotación, miseria y exclusión.

Durante las crisis periódicas aparece el verdadero Mr. Hide capitalista y resulta difícil esconder o camuflar la absoluta macro-ineficiencia social, económica y medioambiental del sistema. Las bases ideológicas que lo sustentan se desmoronan. La alienación social se resquebraja. Los fetiches se funden. Es durante las crisis cuando es más fácil la revolución socialista. Es entonces cuando el sistema es más débil y ofrece flancos desprotegidos por donde atacarlo y la crisis del bloque soviético era uno de ellos.

Lo que cayó no fue el “socialismo” realmente inexistente en la URSS, sino la oportunidad perdida por los obreros polacos, húngaros, checos, rusos, lituanos, rumanos, …, de aprovechar la crisis del flanco más débil del capitalismo, el capitalismo “soviético”, para iniciar una revolución verdaderamente anticapitalista y socialista.

Elementos básicos de la estructura y del funcionamiento de la economía "soviética"


Aunque a los administradores directos de los medios de producción - los directores de las empresas industriales y los presidentes de las granjas colectivas - se les permitía cierto margen de maniobra, tenían que obedecer órdenes "desde arriba". Para los directivos industriales los comandos procedían de los órganos del Estado en tres niveles - jefes de administraciones responsables de los sectores de las industrias, los ministerios responsables de industrias enteras, y las agencias centrales responsables de toda la economía (el Consejo de Ministros) o de una agencia especializada (el Comisión Estatal de Planificación, Comisión Suministros del Estado, etc.). En la agricultura los niveles inferiores de la jerarquía se organizaron sobre una base territorial (municipio, provincia, etc.)

Los grandes monopolios de carácter nacional no tenían competidores dentro de la URSS y tampoco competían con los monopolistas extranjeros puesto que disponían del coto cerrado de la URSS y de su posterior ampliación con el COMECON. Sus peligrosos competidores eran las grandes corporaciones monopolistas que estaban evolucionando rápidamente en la senda de la transnacionalización. Mientras que el capitalismo monopolista se globalizaba (Imperialismo 2.0) el capitalismo soviético recurría aún a las trasnochadas estrategias del viejo imperialismo intentando crear un bloque de cotos cerrados en los países que iban cayendo bajo su influencia.

El sistema (bélico) de planificación centralizado pudo acelerar inicialmente la formación de grandes monopolios industriales y quemar etapas, pero a la larga resultaría completamente ineficiente a la hora de hacer más competitivos a escala internacional dichos monopolios.

Al menos en términos formales, se trataba de una "economía planificada". Los planes anuales de producción se desglosaban por meses. A parte de los objetivos de producción, el plan especificaba las fuentes de suministro de insumos (materias primas, repuestos, etc.) para cada empresa en particular y los lugares de destino de su producción. Formalmente, las empresas "soviéticas" no tenían autonomía para “competir”, pero en la práctica competían y la excepción de un "mercado gris" para obtener los inputs necesarios acababa siendo más bien la norma.

El dinero como medio universal de intercambio y acumulación capitalista no existía en la economía “soviética”. Había dos tipos de dinero no intercambiables, cada uno sirviendo a un propósito distinto - (1) el dinero en efectivo, distribuido como salarios para gastar en bienes de consumo, (2) el dinero “no en efectivo” (unidad de cuenta) utilizado para ayudar a supervisar las transacciones no salariales de las empresas. Ninguna de estas figuras monetarias revestía formalmente la función central que el dinero posee en el capitalismo de mercado (los salarios y los precios eran establecidos por el Estado).

Los gerentes veían evaluado su desempeño y obtenían los bonos correspondientes sobre la base de los resultados de producción. Estos resultados se medían mediante varios indicadores, que podían ser físicos (por ejemplo, el peso total de la producción, el número de artículos) o de carácter financiero (costes de producción, el beneficio). Pero incluso cuando el indicador clave era la ganancia, el objetivo de la producción no era para “maximizar el beneficio”, sino para cumplir con el “beneficio” fijado en el plan por el planificador.

Los mánagers de las empresas soviéticas intentaban lograr un compromiso con los díscolos obreros que subvertía las intenciones del plan y al mismo tiempo aparecer como que se cumplían sus especificaciones. Para conseguirlo, el mánager intentaba conseguir los aspectos “cuantificables” y ceder respecto a los aspectos cualitativos menos verificables. Los mánagers, sistemáticamente desinformaban a las autoridades centrales respecto a las condiciones actuales de producción. Además, atesoraban trabajadores y recursos escasos. La burocracia “soviética” acabó convirtiéndose en un "aparato competitivo" en el que los explotadores de las distintas corporaciones monopolistas luchaban entre sí y a todos los niveles, para aumentar su parte en la explotación de la clase trabajadora.

Así pues, este paradójico comportamiento “competitivo” no era un accidente circunstancial sino que era una característica inmanente del funcionamiento del sistema. Los controladores y los controladores de los controladores, cada uno poseía una porción del sistema de explotación que tenía de defender o ampliar. Ni siquiera un ministro podía conseguir ser autosuficiente.

Como en el caso de la variante nazi, en el estalinismo, más que la figura de un dictador omnipotente, lo que proliferaba era el arbitrio de pequeños dictadores compitiendo entre ellos por el control de los explotados.

La desorganización era más bien la norma en el proceso de aprovisionamiento. Los “planes”, desde el momento de su aprobación entraban en un proceso de revisión permanente. La tardanza de la comunicación de información y registro de datos así como en la transmisión de instrucciones relevantes, implicaba que a lo largo del año los organismos relacionados con el aprovisionamiento tenían que luchar con desequilibrios endémicos recurriendo al pragmatismo, a la experiencia, y a los imprescindibles “procuradores” (tolkachi), personajes con “contactos”, contratados por los mánagers para que les procuraran los materiales, piezas y equipo que precisaban, por cualquiera que fuera el canal utilizado. En realidad, era imposible trazar una línea entre la economía “oficial” y la economía “no oficial”.

El comercio exterior se limitó a una función auxiliar al servicio del plan. Los productos requeridos por el plan, que no se podían producir en el país, debían ser importados. Las exportaciones iban dirigidas a obtener divisas para pagar las importaciones previstas (control de divisas). El comercio exterior jugó un papel fundamental en la rápida industrialización de la década de 1930 (la famosa “acumulación primitiva socialista”), con importaciones de maquinaria occidental pagadas con exportaciones de granos y materias primas, mientras la gente se moría de hambre.

Tras el estalinismo, el comercio exterior empezó a registrar, además, importaciones de tecnología y bienes de consumo destinados al conjunto de la población. Sin embargo, los grandes monopolios soviéticos no podían competir en la arena internacional. El desequilibrio comercial y el consiguiente endeudamiento exterior (los mercados financieros comprendían mejor que nadie la verdadera naturaleza del régimen de la Unión Soviética) evidenciaban debilidad y creciente dependencia con respecto al capitalismo globalizado.

Teorías


Ha habido bastantes teorías sobre el carácter capitalista del sistema “soviético”.

Contemporáneos de Lenin:

Amadeo Bordiga, fundador del Partido Comunista Italiano en 1921 (una escisión de un PSI incapaz de organizar una revolución durante el “bienio rosso” – 1919-1920 - ) fue uno de los primeros en considerar que la URSS era capitalista.

Bordiga, como Gramsci, provenía del PSI. Ambos dirigieron la  fracción de izquierda internacionalista que finalmente se escindiría para formar el PCI. El PCI se inscribió inmediatamente en la III Internacional pero mientras que Gramsci se inclinaba ante la prepotencia del PCUS y la teoría estalinista del socilismo en un solo país,  Bordiga se enfrentó cara a cara contra Stalin en 1926 arguyendo que no se trataba de supeditar al movimiento obrero internacional a los designios del PCUS sino que, al contrario, el PCUS debía supeditarse a la estrategia diseñada por los demás partidos comunistas que conformaban la Internacional. Evidentemente, Stalin no paró hasta que consiguió la expulsión del ala bordiguista del PCI aquel mismo año. 

Para Bordiga la Unión Soviética era una sociedad en transición hacia el capitalismo. Lo que distinguía al régimen capitalista “soviético” no era su carácter avanzado (Mattick) sino, por el contrario, su retraso, su subdesarrollo. Rusia era un estado periférico atrasado susceptible de caer en manos del capitalismo imperialista desarrollado y quedar relegado para siempre en el subdesarrollo. Los bolcheviques intentaron impedir este destino con métodos intervencionistas y proteccionistas extremos. Fue por esto que la Unión Soviética se convirtió en modelo para la lucha contra el colonialismo.

Para Bordiga, el giro “a la izquierda” de Stalin en 1928, con la colectivización forzada y los planes quinquenales, no fue una “acumulación primitiva socialista” (según las tesis de Preobrazhensky) sino una salvaje acumulación primitiva capitalista. Los excesos estalinistas de los años 1930s – “un infierno para el obrero y una carnicería de energía humana” – no fueron otra cosa que la expresión de “la generación de las condiciones universales para la génesis de todos los capitalismos”. En 1953 afirmaba que “ El proceso económico en desarrollo en los territorios de la unión rusa pueden definirse esencialmente como la implantación del modo de producción capitalista, en su forma más moderna, y con los últimos medios tecnológicos, en países atrasados, rurales y asiático-orientales”.

Para Bordiga, la obsesión en encontrar capitalistas individuales o sustitutos de aquellos, en orden a caracterizar o etiquetar el sistema, era absurda. “el determinismo sin personas es incongruente, pero los hombres constituyen el instrumento del sistema capitalista, pero no el motor”… “No se trata de una parcial subordinación del capital respecto al Estado, sino de una ulterior subordinación del Estado al capital”. El despotismo estatal en Rusia estaba al servicio del capitalismo impulsando el modo de producción en áreas que se resistían aún.

El alemán Paul Mattick, que militó en el  KAPD, consideraba que con la toma de los medios de producción en manos del Estado, los bolcheviques no habían conseguido su “socialización” sino la nacionalización del capital. La propiedad capitalista había cambiado de manos, desde los propietarios particulares, al estado, pero seguía siendo “propiedad capitalista” puesto que los medios de producción no eran controlados por el conjunto social sino que seguían siendo capital alienado respecto a los trabajadores. La Unión Soviética no había abolido la relación de explotación capital/trabajo fundamental del capitalismo.

Mattick planteó que se trataba de una forma avanzada de capitalismo en la medida que había superado algunos de los principales problemas del capitalismo basado en la propiedad privada tales como la competencia y las crisis de sobreproducción, consiguiendo más estabilidad y, en cierta forma, una disminución de los antagonismos de clase.

Karl Korsch (1886-1961), miembro del partido comunista alemán (fue ministro de justicia en Turingia), publicó en 1924 un artículo titulado "Sobre Lenin y el leninismo", en el que planteaba el retorno al capitalismo en la URSS (era la época de la NEP). Ya expulsado del partido comunista y formando parte del izquierdista KAPD, publicó un artículo en la revista Kommunistiche Politike donde afirmaba refiriéndose al capitalismo de estado ruso: "Se toma por socialismo algo que sólo es un capitalismo transformado, interiormente desarrollado, un capitalismo de Estado".


A. Ciliga (1898-1992), revolucionario croata, tuvo que huir de su país y se incorporó a la revolución rusa a mediados de los años 1920s. Fue sucesivamente bolchevique, leninista, trotskista, extrotskista, y, finalmente, exleninista. Encarcelado por la checa en Siberia, salvó la vida de milagro y pudo salir de la URSS. Fue de los primeros en considerar que el sistema ya no tenía nada de “soviético” sino que se trataba de una variante capitalista, desde buen principio. En 1938 publicó un libro titulado "En el país de la gran mentira" donde narra sus experiencias calificando en todo momento al régimen como capitalismo de Estado.

Trotskistas:

Los trotskistas se aferraron a la teoría de que se trataba de un sistema de transición entre el capitalismo y el socialismo (una fase inferior previa, a la sociedad post-capitalista comunista). Trotsky planteó que se trataba de un “estado obrero degenerado” e inestable que, o bien se decantaría rápidamente hacia el socialismo o bien hacia el capitalismo (Trotsky pensaba que esta situación se resolvería en uno u otro sentido tras la 2ª GM).

Tony Cliff (1948), trotskista inglés, ante la longevidad del estalinismo tras la 2ª GM, planteó que existió un estado obrero socialista hasta 1928. A partir de entonces, el estalinismo contrarrevolucionario se consolidaría definitivamente. La burocracia se convirtió en clase capitalista y el sistema dejó de ser un estado obrero para convertirse en una variante particular del capitalismo de estado. 

Hillel Ticktin (1970s), trotskista inglés, desmontaría la tesis de Cliff con argumentos marxistas (teoría del valor) para volver a la idea original de Trotsky de un estado obrero degenerado. Pero su análisis de la URSS era más profundo. Advirtió el mal funcionamiento del sistema hasta el punto de calificarlo de un “no modo de producción” en crisis. La élite era incapaz de controlar el proceso de trabajo. Argumentó que el “mal funcionamiento” y por tanto, la crisis del sistema, era algo intrínseco al modelo y no el resultado de la resistencia obrera, es decir, de la lucha de clases (para él, la URSS era un “estado obrero” sin lucha de clases)

En realidad, lo que Ticktin estaba analizando y estudiando no era el “funcionamiento normal del sistema” sino la crisis del sistema. Una crisis que estimulaba la lucha de clases y en la que los obreros estaban ganando posiciones que contribuían al “mal funcionamiento” del sistema.

Otras teorías:

Charles Bettelheim, ha sido quizá el más significado defensor de la caracterización del modelo imperante en la URSS y los países del bloque soviético como “capitalismo de estado”. En julio de 1936, con 23 años, dominando el ruso y con el carnet del partido comunista francés en el bolsillo, Bettelheim llegó a Moscú donde permanecería 6 meses captando la atmósfera política del inicio de las purgas y los juicios estalinistas. Más tarde visitaría China durante los años de la Revolución Cultural.

En su libro: Calcul économique et formes de proprieté criticaba la suposición de que la nacionalización y la propiedad estatal de los medios de producción implicaban “socialismo”. En un libro posterior: Les luttes de clases en URSS 1974-1982, caracteriza el sistema como “Capitalismo de Estado”. El partido Bolchevique habría confiscado la revolución popular y actuaba como legitimador de unas nuevas élites tecnocráticas que acabaron estableciendo las mismas jerarquías y deferencias sociales que en capitalismo, aunque utilizando el espejismo legal de la propiedad estatal de los medios de producción para camuflar la explotación. También proponía modelos de desarrollo económico alternativos a los que exportaba el bloque soviético orientados a la acumulación por la  acumulación. 

Neil C. Fernandez  considera que todas las categorías y parámetros que definen el “capitalismo” estaban presentes en el sistema “soviético”. Competencia, competita ividad, mercancía, dinero, capital, acumulación, plusvalía, acumulación, … En un extenso tratado analiza cada categoría y la forma que adoptó en el sistema “soviético”. Pero si algo define un sistema es la existencia o no de la lucha de clases y el carácter dicha lucha de clases. Quienes plantean que el Bloque Soviético era socialista se enfrentan a la contradicción de negar la existencia de la lucha de clases frente a la evidencia de los levantamientos obreros, huelgas, manifestaciones, y protestas que enfrentaron a la clase obrera "soviética" frente a la burguesía "soviética" durante todo el período del "socialismo realmente existente".

G.M. Tamás, filósofo, antiguo dirigente de la disidencia húngara, tras el desastre social  acontecido en Hungría y del resto de democracias populares, y consciente de la mistificación del capitalismo, se ha convertido en uno de los más firmes defensores del carácter capitalista del sistema “soviético”. Los húngaros, polacos, checos, eslovacos, rumanos, rusos, lituanos, …, no dejaron atrás el “socialismo realmente existente”, sino una variante más del capitalismo realmente existente.

Más información:

Blog de Rolando Astarita

Lucien: Bilan de la Terreur en U.R.S.S. (Faits et Chiffres) (1936)

18 comentarios:

mijhail dijo...

El estado siviético era realmente "socialista", comunista: ese es el por qué de su fracaso.

SOYUZ dijo...

Me he pasado del límite de caracteres. Mi respuesta aquí: http://pastebin.com/iukijbdn

Anónimo dijo...

por favor, mijhail, no seas tan ingenuo

Anónimo dijo...

"Formalmente, las empresas "soviéticas" no tenían autonomía para “competir”, pero en la práctica competían y la excepción de un "mercado gris" para obtener los inputs necesarios acababa siendo más bien la norma."

¿De dónde, si puede saberse, has sacado semejante disparate?

divulgacionmarxista dijo...

No se si los defensores de la tesis "URSS capitalismo de estado" han explicitado qué es para ellos el capitalismo, porque parece que tuvieran una definición del mismo tan elástica que sociedades con funcionamientos diametralmente opuestos, o al menos con diferencias esenciales, resultarían variantes de un mismo modo de producción, a pesar de las diferentes relaciones de producción.
Para Marx la definición básica y esencial del capitalismo es la de una sociedad donde los trabajos son privados y por lo tanto deben intercambiarse en el mercado para ser parte de la división social del trabajo, y los trabajadores son "libres" en el sentido de que pueden elegir a su "amo" (libertad formal) y en el sentido de que han sido separados de la posesión de los medios de producción (desposesión). En esta sociedad funciona la ley del valor mediante la competencia mercantil.
Pero en la URSS no funcionaba la ley del valor, que explica la dinámica básica del capitalismo, y esto es así porque la producción no era privada con orientación a la venta en el mercado por una ganancia. Todo esto es esencial al capitalismo, no es secundario.

En este sentido, me convence más la idea de que la URSS, al bloquearse la transición al socialismo, degeneró en ua sociedad ni capitalista ni socialista, sino un modo de producción distinto cuyas relaciones de producción lo condenaron a bloqueos en su desarrollo económico. Fue un MP que no estaba preparado para superar al capitalismo, ya que no podía desarrollar las FFPP en la misma medida. Esta es la postura de R. Astarita, que me parece convincente.

Cáncer Capitalista dijo...

“los trabajadores son "libres" en el sentido de que pueden elegir a su "amo" (libertad formal)”

Nadie pone en duda que en Alemania había capitalismo durante el nazismo. ¿Eran libres los millones de trabajadores polacos, ucranianos, … esclavizados al servicio de los grandes grupos empresariales.?

Eran “libres” (formalmente) los trabajadores de las plantaciones capitalistas esclavistas norteamericanas.

¿Eran “libres” (formalmente) los mineros negratas del capitalista Aparheit?

Cáncer Capitalista dijo...

“Una sociedad ni capitalista ni socialista, sino un modo de producción distinto cuyas relaciones de producción lo condenaron a bloqueos en su desarrollo económico. Fue un MP que no estaba preparado para superar al capitalismo, ya que no podía desarrollar las FFPP en la misma medida.”

Esta es la tesis trotskista. Pero el caso es que una vez que el capitalismo se convierte en modo de producción dominante no caben involuciones ni medias tintas. La trata de blancas es tan capitalista como lo es el sistema funcionarial de las administraciones estatales. Lenin era consciente de que lo que instauraba en su país eran relaciones de producción capitalistas que esperaba “superar” en una fase posterior. La etiqueta “socialista-comunista” se utilizó para justificar el terror capitalista del 1r plan quinquenal.

En cuanto a “desarrollar las FFPP”, dudo que Marx planteara una carrera entre capitalismo y socialismo y que venciera el mejor. Las FFPP no son algo neutro. Hay FFPP feudales FFPP capitalistas y deberá haber FFPP socialistas. Dudo que las FFPP socialistas tuvieran o tengan que ver con un sistema productivo basado en la extracción y quema de combustibles fósiles y en la destrucción de recursos no renobables, carreras armamentistas, fracking, industria nuclear, etc.

divulgacionmarxista dijo...

Sí, el capitalismo ha convivido con formas no mercantiles de explotación del trabajo, es decir con formas cuya coerción es directa, no indirecta.
La cuestión es si el capitalismo es definido a aprtir de sus rasgos más permanentes o de sus rasgos más excepcionales.
Para responder a esto habría que preguntarse qué determina la dinámica del sistema, si sus relaciones de producción más características y estables y que tienden a reemplazar a otras relaciones de producción, como el esclavismo, o si lo que regula el movimiento del sistema son las relaciones de producción más excepcionales. O si las relaciones de producción no afectan y por lo tanto no definen la dinámica del sistema, sino que hay otra cosa que lo define y que es compatible con variadas formas de explotar el trabajo, de manera indiferente.
¿La extracción del plusvalor mediante la relación asalariada determina una economía y una sociedad distinta o igual a aquella sociedad en la que predominan formas coercitivas de extracción del excedente? ¿Acaso el capitalismo podría producir tecnología con trabajadores esclavos, o necesita esa libertad formal, para que los trabajadores no destruyan sus medios de producción como lo hacían los esclavos?

Por ejemplo en el feudalismo había relaciones asalariadas, aunque minoritariamente. No por esto se acepta que el MP feudal pueda ser definido a partir de relaciones asalariadas. Esto se debe a que la dinámica del sistema estaba determinada por relaciones de producción feudales, aunque en todo MP se convive con situaciones extrañas a su "esencia".

Ezequiel dijo...

No he leído la tesis de Trotsky, pero tengo entendido que su idea era que la URSS fue un estado obrero "degenerado".
Yo no defiendo esa idea, porque no creo que la mera estatización de los medios de producción pueda bastar para calificar a un MP como "obrero", si los obreros no tienen el poder real.
Me parece que para definir un MP hay que definir primero sus relaciones de producción, y éstas no eran ni capitalistas ni socialistas.
Realmente no hay razón para suponer que una vez instaurado el capitalismo no puede ocurrir situaciones involutivas o más bien menos progresivas en términos de fuerzas productivas, ya que si a partir de alguna catástrofe, se parte de una base material paupérrima como la de la URSS del 17 al 21 o la China de Mao, se está partiendo de una situación muy inferior a la del capitalsimo avanzado, con todas las trabas a la acumulación del excedente que eso implica.
Pero enfatizo que hay que poder partir de una definición de "capitalismo" para luego poder decir que tal o cual sociedad era también capitalista. Sino, no se puede avanzar en el debate.

Cáncer Capitalista dijo...

El capitalismo evoluciona y se readapta rápidamente mutando según convenga. El actual capitalismo “comunista” chino es una muestra de su enorme capacidad mutante. En la actualidad la mayoría de la clase obrera industrial del planeta está siendo rápidamente sometida a “relaciones de producción excepcionales con trabajadores muy poco libres para elegir amo” según las definiciones clásicas.
No puede hablarse de una fase “clásica” del capitalismo. La “clásica” competencia entre multitud de amos que compiten entre si ya no existe de la misma manera que tampoco hay “mercado” para la inmensa mayoría de los trabajadores. El “mercado” realmente existente es algo muy distinto al mercado clásico. De la misma forma cada vez quedan menos obreros “libres” para vender su fuerza de trabajo en condiciones de “mercado laboral”.
En la fase monopolista globalizada, el capitalismo prescinde de muchas de las estructuras institucionales (leyes, administraciones públicas, …) que en otra época parecían condiciones sine qua non para su desarrollo y expansión. En el capitalismo actual cada vez más “predominan las formas coercitivas de extracción del excedente” con ingentes multitudes de “sin papeles” buscando amo a la desesperada en un supuesto “mercado laboral” monopolista absolutamente trucado en su contra. Existía más “mercado” laboral en la Unión Soviética (extracción del plusvalor mediante la relación asalariada con libertad para escoger amo) que el que existe en la zona en la actualidad.

Cáncer Capitalista dijo...

Tanto la China de Mao como la URSS de Lenin y compañía eran formas de producción capitalistas que pretendían quemar etapas para defenderse del imperialismo en su fase 1.0. Se trataba de desarrollar las FFPP capitalistas más rápidamente de lo posible en “condiciones normales” constituyendo monopolios estatales capaces de resistir a los monopolios imperialistas y sometiendo a la clase obrera a formas de explotación más intensiva que las que utilizaban sus competidores. Pero mientras la ventaja inicial obtenida por el “socialismo realmente existente” se iba diluyendo, el Imperialismo 1.0 mutaba a Imperialismo 2.0, con monopolios globalizados sin necesidad de particulares bases estatales, capaces de aumentar hasta el paroxismo la explotación laboral cada vez más al margen de cualquier regulación mercantil institucionalizada. El fenómeno de los obreros “sin papeles” que trabajan en las multinacionales con plantas en China o en Rusia simplemente no hubiera sido posible en los países del “socialismo realmente existente”

divulgacionmarxista dijo...

El capitalismo puede mutar, pero como MP tiene una esencia, como lo tuvo el feudalismo. Cuando uno define al feudalismo, define sus relaciones de producción como núcleo del mismo, y lo mismo respecto del capitalismo, o de otras sociedades precapitalistas, y lo mismo respecto de la URSS.
Esto no es casual, sino que se debe a que las relaciones de producción determinan una dinámica específica. Si cambian las RRdeP cambia todo.
En el capitalismo rige la ley del valor por su forma social específica (la explicada en la sección sobre el fetichismo, en el primer capítulo).
En la URSS no regía la ley del valor, porque tenía otra forma social, los trabajos privados no necesitaban validarse en el mercado, no había "salto mortal de la mercancía". Tampoco la producción de cada empresa dependía de una ganancia, y casi no existía el desempleo. Las empresas competían por recursos que asignaba el estado, pero no competían por ganar espacios en el mercado y vender sus mercancías obteniendo una ganancia. Todo esto sería ajeno a la lógica de la sociedad soviética. Dejo una explicación de esta postura:
http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/02/20/%c2%bfque-fue-la-urss/
http://rolandoastarita.wordpress.com/2011/03/01/%c2%bfque-fue-la-urss-2/

Por otro lado, si se dice que hoy ya no rige la ley del valor porque la economía está dominada por monopolios, entonces hay que dejar de decir que esto es capitalismo. El capitalismo implica competencia y muere sin ella, porque sin ley del valor no se regula el sistema.

La gran concentración de capitales en unas pocas multinacionales no implica que estas empresas sean propiamente "monopolios". Aunque tengan una posición dominante, tienen que competir (como norma general). Las guerras de precios son una realidad permanente en el capitalismo actual (ver "Valor, mercado mundial y globalización" ), y son estas guerras de precios las que ajustan los precios a los valores.
Si fueran los monopolios los que deciden el nivel de los precios, en realidad no habría ninguna ley interna que explioque los precios, y los precios no podrían ser el mecanismo que autoregula el sistema global, la sociedad no podría funcionar, salvo mediante una centralización absoluta de las decisiones de inversión que hoy no existe. Hoy la inversión es decidida por cada empresa individual de acuerdo a sus perspectivas de rentabilidad.

Tampoco estoy de acuerdo con que hoy haya una tendencia hacia el trabajo forzado o la disminución de la libertad formal, aunque puedan aparecer nichos de acumulación primitiva. Más bien creo que la tendencia es hacia un sistema "puramente capitalista a lo Marx" a medida que se extienden las relaciones capitalistas.

Cáncer Capitalista dijo...

“Si se dice que hoy ya no rige la ley del valor porque la economía está dominada por monopolios, entonces hay que dejar de decir que esto es capitalismo. El capitalismo implica competencia y muere sin ella, porque sin ley del valor no se regula el sistema.”

No creo que una vez establecido un oligopolio (sector energético español), el capitalismo se haya muerto en este sector. La ley del valor (competencia más o menos perfecta) ha funcionado como regulador sistémico escasamente a lo largo de la historia del capitalismo real y en la actualidad constituye un aspecto más bien residual (no central ni mucho menos esencial), para el funcionamiento del sistema. Son las relaciones de producción (posesión/control/utilización de los medios de producción y la lucha de clases resultante) lo que es esencial.

Analizar si se ha producido un salto cualitativo en la evolución del sistema es fundamental para entender las cosas. El capitalismo ha mutado a “monopolista globalizado” a finales del siglo XX. Ahora la ley del valor juega un papel menor. El "salto mortal de la mercancía" es cosa de sectores cada vez más marginales o circunstanciales (entre los dos o tres últimos contendientes antes del monopolio único). Los casi-monopolios casi nunca compiten en precios (aunque sigan compitiendo en otras esferas) y la tendencia es a no competir en absoluto en precios. Hasta ahora, las crisis económicas se habían generado una espiral descendente de precios (deflación). Un manifestación evidente de que algo ha cambiado en el sistema es que tras casi 6 años de crisis la deflación sólo afecta a sectores marginales (no monopolizados).

Hoy haya una tendencia hacia el trabajo forzado o la disminución de la libertad formal. He escrito un artículo al respecto en el blog (El GULAG Neoliberal).
La explicación tiene que ver con el progresivo debilitamiento de las estructuras institucionales y legales (los monopolios se están desvinculado de sus antiguas bases estatales) que favorece el rápido crecimiento del sector informal (y criminal) en los cuales la explotación laboral tiene cada vez menos que ver con formalismos contractuales.

divulgacionmarxista dijo...

Bueno, en primer lugar, la TLV no implica competencia más o menos perfecta, ni imperfecta, estos son conceptos neoclásicos.
La TLV implica competencia por guerras de precios, donde cada participante hace pesar sus ventajas relativas, por ejemplo el capital más productivo hace pesar la reducción del trabajo necesario para producir, como herramienta para ocupar más mercado y obtener más ganancia. También los capitales más grandes pueden bajar los precios para eliminar competencia, aunque no sean más productivos. Marx explicaba que la competencia generaba una tendencia al monopolio (cuyo titular era el capital más productivo del momento), pero que a su vez esta tendencia al monopolio era contrarrestada por la recreación de la competencia, por la entrada y creación de nuevos capitales en la rama.
Por ejemplo, si se genera un monopolio en las telecomunicaciones, la rentabilidad va a crecer, y otros capitales van a querer entrar al mercado. El capital dominante intentará mantenerlos afuera, pero en la realidad esto no sucede indefinidamente, sino que capitales innovadores quiebran las barreras. Por supuesto hacemos abstracción de los monopolios "naturales".
Es curios que hace poco hubo una discusión en el blog de Astarita, donde unos economistas habían querido demostrar que la inflación argentina se debía a los monopolios que subían los precios más que los sectores menos concentrados. Pero los datos que presentaban mostraban lo contrario: en los sectores menos concentrados subían más los precios. Esto no se corresponde con la idea de que los monopolios fijan los precios a voluntad.

Pero este ejemplo puede no ser muy convincente si no se ven los datos, así que pasemos a una cuestión teórica que puede servir de núcleo a toda la discusión:
El último siglo del capitalismo ha visto un desarrollo de las fuerzas productivas como nunca en la historia. Esto es una tendencia del capitalismo que Marx explicaba como consecuencia de la necesidad de las empresas de competir bajando los precios, y por lo tanto bajando sus costos de producción. Por lo tanto, el avance tecnológico está anclado en la competencia.
Ahora bien, desde la tesis del monopolio, ¿cómo se explica la dinámica que causa que haya avance tecnológico sistemático, si las empresas monopólicas no tienen la necesidad de invertir?

Un aparte: si vemos la estanflación de los 80, la deflación no parece ser obligatoria en las crisis anteriores, por ahí habría que ver qué otros factores influyen en uno u otro desenlace, pero no he estudiado el tema.
Sobre el trabajo en el neoliberalismo, no he leído su post, pasaré a leerlo.
Saludos.

divulgacionmarxista dijo...

Acabo de leer el artículo sobre el Gulag neoliberal, es muy interesante y nos habla de las condiciones paupérrimas a que lleva el capitalismo como consecuencia de la lógica de valorización del capital.
Pero si la idea es que esas condiciones de vida (Foxconn) representan una tendencia hacia la que va el trabajo en el mundo, yo no estoy de acuerdo, para empezar, viendo el mismo caso del que estamos hablando. En los últimos años los obreros chinos mediante su resistencia a condiciones de vida tan denigrantes, han arrancado subas de salarios tan importantes (relativamente) que muchas empresas han cerrado y las demás tienen planeado mecanizar la producción para evitar conflictos laborales (lo que plantea otro problema futuro).
Por supuesto que esto no significa que los trabajadores chinos vayan a mejorar sus condiciones de vida sin más, sino que su resistencia organizada puede cambiar y de hecho cambia su situación, y esto es fruto de las mismas contradicciones capitalistas, que juntan y homogeinizan a grupos de personas previamente fragmentadas, generando las condiciones para su organización en defensa propia.

Me asombraría mucho ver alguna estadística que muestre que la mayor parte del valor es producido en condiciones de trabajo esclavo o similar, o que exista una tendencia hacia ello, aunque sí es verdad que hay una tendencia hacia una desigualdad cada vez mayor, y que esto se traduce en que amplias capas obreras vivan en la miseria más absoluta y bajo condiciones laborales como las descriptas por Engels en la Inglaterra del siglo XIX.

Cáncer Capitalista dijo...

Creo excepcional (y dudo que sea cierto aunque no lo he investigado) el caso de biflación que citas en Argentina, aunque reconoces que el “ejemplo puede no ser muy convincente”. Respecto al tema de fondo escribí un artículo http://crisiscapitalista.blogspot.com.es/2013/02/biflacion-y-precios-de-monopolio.html.

Si “la TLV implica competencia por guerras de precios” habrá que buscar donde ocurre esta guerra de precios y resulta que las principales “guerras de precios” ocurren en el sector no monopolizado (y por supuesto en el mercado laboral)


Si hubiera competencia de precios no habría superbeneficios (rentas de monopolio). Las posiciones de monopolio u oligopolio, como sabes muy bien, inhiben la competencia en precios y, por supuesto las “guerras de precios”. Estas guerras pueden producirse circunstancialmente en sectores poco consolidados con barreras de entrada aun poco definidas (nuevas tecnologías). Pero, una vez consolidadas las posiciones de los 3, 2 o 1 solo paladín sobrevivientes, la “guerra” de precios pasa a la historia. Una vez consolidadas sus posiciones a nivel global los monopolistas no compiten en precios sino que pactan o dictan precios y colaboran en las tácticas y estrategias para conseguir cotas más altas de explotación puesto que les beneficia a todos en conjunto.

Los hiper-beneficios no son pues el resultado de la competitividad monopolista (en precios) sino de la competencia entre los "no monopolistas", es decir, son el resultado de la deslocalización, la subcontratación, el abuso sobre las pequeñas y medianas empresas, la externalización de costos sociales y medioambientales, la evasión de impuestos, la corrupción y manipulación de los gobiernos e instituciones, nacionales e internacionales, la colusión con tráficos ilícitos y la especulación financiera.

La competencia inter-monopolista existe y a menudo es sin piedad (Sweezy y Baran: El Capital Monopolista) , pero la recurrencia a las guerras de precios forma parte de una fase histórica anterior en la evolución del sistema.

Si “Marx explicaba que “la tendencia al monopolio era contrarrestada por la recreación de la competencia, por la entrada y creación de nuevos capitales en la rama” evidentemente se refería al capitalismo de su época. La tendencia a la monopolización total está en las estadísticas (ver mi artículo sobre monopolios y oligopolios). En ningún sector de la economía se ha experimentado una marcha atrás. Los “capitales innovadores” NO “quiebran las barreras” casi nunca.

La deflación no parece ser obligatoria en las crisis anteriores (estanflación de los 80). También he escrito algo sobre el tema en el blog. http://crisiscapitalista.blogspot.com.es/2008/11/estanflacin-vs-deflacin.html
Queda claro que se trata de un tema complejo, pero se trata de averiguar lo esencial que genera estos fenómenos.

Foxconn no es “”lo peor en cuanto a explotación laboral en China. Es más bien “lo mejor”. En China pasa lo que aquí. Si exiges mejoras laborales las multinacionales amenazan con deslocalizar o subcontratar y al final (salvo casos muy excepcionales) la clase obrara sigue perdiendo terreno. En el submundo de la subcontratación las condiciones laborales son mucho peores que las descritas por Engels. Y se trata de una tendencia consolidada. Me sabe mal volver a autocitarme, pero en “Deslocalización vs Subcontratación (Offshoring vs Outsourcing)” se explica el asunto.
Agradecido por el interés (y lecturas “condicionadas”).
No conocía el blog de Rolando Astarita. Gracias por la información, Estoy leyendo con mucho gusto varios artículos.
Un saludo cordial.

divulgacionmarxista dijo...

Me alegra que le interese el blog del Rolo, hace unos años que está contribuyendo al debate de algunos temas centrales para la izquierda.
Sobre la inflación en Argentina, no se si se puede llamar biflación (no conozco los límites del concepto), pero acá dejo el link donde están los datos y su discusión:
http://rolandoastarita.wordpress.com/2013/04/04/ampliacion-de-debate-sobre-inflacion-1/
El artículo es parte de una discusión más amplia sobre las posibles causas de la inflación en Argentina.

Sobre las guerras de precios entre multinacionales, hay muchos casos, que leí en el libro "Valor..." del mismo Astarita (le puedo acercar una versión digital), incluso cuando el mercado está reducido a dos competidores, como Boeing y Airbus. En el mismo libro se cita un trabajo en EEUU que verifica que los precios tienden a tener una proporcionalidad respecto a los tiempos de trabajo SNs.
Aquí se cita otro ejemplo, en un artículo que es parte de un análisis más general del tema: http://rolandoastarita.wordpress.com/2012/10/19/competencia-a-lo-marx-y-monopolio-ii/

Pero si los dos estamos admitiendo que por un lado hay una tendencia a la concentración y centralización del capital, y por otro lado la "competencia intermonopólica" puede existir (aunque lo difícil sea definir en qué medida), creo que la vía más rápida para pensar si la economía está dominada por acuerdos monopólicos o por la competencia, es mediante la pregunta de:
Cómo se explica mejor la dinámica capitalista. Si las FFPP han avanzado, esto implica un continuo gasto en inversión, y la inversión para un monopolio no tiene mucho sentido, en cambio sí lo tiene para una empresa que tiene que competir con otras empresas tratando de bajar sus costos e innovando en sus productos.
Si el siglo XX ha visto un crecimiento enorme de las FFPP, en mi opinión esto es consecuente con el mecanismo clásico "a lo Marx".

Me falta leer aún el último artículo que ha citado, hasta entonces, le mando otro saludo cordial.

Cáncer Capitalista dijo...

Un gran blog el del sr Astarita. Ya había encontrado el post: http://rolandoastarita.wordpress.com/2012/10/19/competencia-a-lo-marx-y-monopolio-ii/ que leí con gran interés.

Evidentemente, mientras queden unos pocos paladines monopolistas en un sector, cave la posibilidad de la guerra de precios como cave también la posibilidad de pactos oligopolísticos.

Tal como evoluciona el sistema, estamos cerca de situaciones con un solo paladín final en sectores clave. El sistema seguirá siendo capitalista y seguirán habiendo guerras de precios, “pero sólo en el sector no monopolista”.

Supongamos que tenemos monopolio en la inmensa mayoría de los sectores clave y que pactan precios en la mayoría de los casos (no funciona la Ley del Valor). ¿Se acabó el sistema capitalista por que no hay guerras de precios entre los monopolistas?

Una evidencia se escapa a muchos analistas de la evolución monopolista del sistema. Se contempla la monopolización “a la socialista”, es decir, según el tipo trust soviético en el que las operaciones desde la extracción de la materia prima hasta el producto de consumo final tienen lugar en el seno de la misma empresa (el caso de IBM durante el siglo XX). Según esto, monopolio en todos los sectores significará que toda la operativa productiva quedará englobada dentro de alguno de estos grandes monstruos corporativos fuera del alcance de la ley del valor. (Era la esperanza de Hilferding, Kautsky, …, que facilitaría la venida del socialismo)

Pero la evolución no va por ahí. En “Deslocalización vs Subcontratación (Offshoring vs Outsourcing)” pretendí llamar la atención sobre la actual deriva del sistema. Los monopolistas, una vez asegurados por insalvables barreras de entrada (patentes, …) se desprenden de todas las operaciones no esenciales (subcontratación), que acaban sometidas de nuevo a una cada vez más despiadada ley del valor, reventando precios frente a un único y exigente consumidor monopsonista. Bajo estas condiciones, el sistema seguiría siendo capitalista a pesar de estar totalmente monopolizado.

Otro asunto que tampoco queda claro para muchos analistas es la evolución del sistema monopolista. Hubo una primera fase (imperialismo 1.0) en la que los paladines mantenían su base en el estado donde detentaban la mayoría de su monopolio. Eran monopolios nacionales y solían desarrollar prácticas monopolistas (de ahí las leyes antimonopolio estadounidenses). Pero en la actualidad (globalización) los monopolistas transnacionales han roto definitivamente el cordón umbilical y no guardan ningún respeto ni consideración por sus estados progenitores. La degeneración de las estructuras estatales avanza aceleradamente a la vista de todos. De ahí el avance del “sector informal”, el clientelismo, el tribalismo, el clanismo, etc. y formas de explotación laboral criminal que superan de lejos las formas totalitarias.

En la etapa actual, la lucha ya no es por el monopolio nacional sino por el monopolio global. De ahí que, a pesar del avance imparable de la monopolización del sistema, la competencia íntermonopolista se haya exacerbado durante los últimos años (un monopolista nacional ya no está a salvo). Pero ello no implica que los monopolios sean “competitivos” per se (han dado premios Novel a economistas especialistas en la supuesta “competencia monopolista”). Cuando se alcanza una posición monopolista global (Microsoft) se acabó la competencia.