24/3/08

Peak Oil

 
Cifras

Precio del crudo en mayo: 128 $ , un 96% de subida en un año y 165% en 3 años.

Las reservas de petróleo probadas son alrededor de 1 billón de barriles. Producción diaria unos 85 millones de barriles lo cual da un consumo de unos 30.000 millones de barriles al año.

El petróleo "convencional" (fácil de extraer) 66 millones de barriles diarios, alcanzó su pico en 2006.

 Tipos de petróleo "no convencional" también conocidos como "energía extrema" puesto que para obtenerlo las compañías deben perforar en condiciones extremas, o usar presión extrema, o operar en condiciones de extremo peligro, o con técnica que implican extremo peligro para el medio ambiente.

  • Shale oil : se trata de petróleo atrapado en pizarra bituminosa que solo puede ser liberada mediante un proceso conocido como fractura hidráulica que requiere millones de litros de agua tratada químicamente. 
  • Oil shale: o kerogeno es una primitiva forma de petróleo que ha de ser fundida para ser útil, proceso que requiere mucho gasto en energía.
  • Tar sands: o arenas bituminosa. Puede extraerse en minas a cielo abierto o bombeada después de ser fundida bajo tierra mediante chorros de vapor. En ambos casos exige fuertes tratamientos químicos tras la extracción.
  • Petróleo ártico
  • Deep offshore oil (Petróleo submarino profundo)

En 2007 el petróleo "no convencional" extraído fue de 19 millones de barriles diarios, un 22% del total.

El descubrimiento del yacimiento Carioca, a 2km de profundidad + 2 Km capa salina + 2Km de roca (total 6 km de tubos) sería el menos convencional de todos los yacimientos y podría quedarse en buena parte en agua de borrajas ("barriles de papel")

Jeroen van der Veer, director ejecutivo de Shell, dijo en un e-mail al personal de la empresa esta semana que la producción de petróleo convencional y gas está cerca de su cima. Escribió: "Shell estima que después de 2015 los suministros de fácil acceso de petróleo y gas dejarán de ir de acuerdo con la demanda." (Times on Line, 25/01/08)


Para los defensores del sistema no hay problema a la vista: "La globalización y la creciente competitividad que lleva consigo está ya estimulando la inversión en nuevas formas de energía. Si los gobiernos pueden remover las barreras institucionales que impiden el dinamismo de la libre empresa, los mercados favorecerán de forma natural elecciones que generarán riqueza, protegerán el clima y generaran seguridad real reemplazando energía fósil con alternativas más baratas. Esta convergencia, vía innovación tecnológica, entre negocios, intereses medioambieantales y de seguridad, conlleva el germen y la promesa de un mundo más bello, rico y seguro." (Conclusión del número especial dedicado a la crisis energética de SCIENTIFIC AMERICAN de sept. 2005)

Pero algún problema debe haber cuando ya se habla del principio de la guerra por las reservas pretroleras del Ártico. Contando la velocidad a que se está fundiendo el casquete polar ( en pocos años ha desaparecido una superficie helada equivalente a toda la extensión de Francia) , y que la zona no goza de protección (a diferencia del continente antártico protegido por el tratado de Madrid de 1991) las grandes corporaciones petroleras, apoyándose en supuestos derechos de los estados ribereños, están ya peleándose por el reparto de los derechos de explotación petrolífera de la zona.



La subida de precios del petróleo y las materias primas se debe más a factores especulativos (dinero que huye de las bolsas a las "commodities": cobre, oro, petróleo, ...) que a factores estructurales de desajuste entre la oferta y la demanda real.

El caso es que la crisis financiera en marcha es descomunal y no va a mermar en el corto plazo. La huida hacia el oro, metales y demás materias primas se mantendrá y en diversa medida seguirá provocando bandazos en los precios aunque la economía real haya entrado en barrena en la recesión.

Hemos entrado en la edad de platino de las petroleras. Con precios doblados en 2007, las siete hermanas están recaudando los mayores beneficios de su historia. Es como el final de las partidas de Monopoly, las petroleras tienen todas las bazas y nadie se escapa ya de contribuir cualquiera que sea el precio. La lógica del mercado, cuando se ha asumido una posición de monopolio es defenderla a capa y espada. Los enormes beneficios de 2007 los están invirtiendo en comprar sus propias acciones. La mejor inversión de las petroleras son ellas mismas. Exxon, BP, Shell, Chevron y demás, las corporaciones más poderosas del planeta, van a impedir cualquier desafío al oro negro, cualquier alternativa que pueda mermar su poder.

El Peak Oil, el fin del petróleo barato, no hará más que exacerbar el cambio climático.

La llegada del Peak Oil significa que a partir de este momento la producción de petróleo empieza a desminuir, a caer, globalmente, de forma irremisible.

El geólogo inglés Jeremy Legget (dos libros recientes: "The Carbon War" y "Empty Tank"), antiguo geólogo de Shell durante los 80, sitúa la declinación en la producción de crudo entre 2006-2010. Una vez allí la escalada en los precios no tendrá marcha atrás. Colin Campbell, geólogo irlandés con 40 años trabajando para las petroleras, afirma lo mismo desde su Asociación para el Estudio del Peak Oil (ASPO) . Los americanos J. Kunstler y Richard Heingerg coinciden con los anteriores en refutar a los petróleo-optimistas respecto a los posibles substitutivos como el petróleo sub-oceánico, las arenas bituminosas canadienses, el gas natural, esquistos hidrocarburados y demás paliativos no convencionales.

Todos coinciden en que la subida del precio del crudo llevará a la explotación masiva del carbón como fuente alternativa, "a rush to coal" en la que China e India, Australia y EEUU quemarán sus enormes reservas de carbón en lo que queda de siglo con una subida insoportable de la temperatura en la zona habitable.

La alternativa nuclear es absolutamente inviable

Aunque el lobby de la energía nuclear consiga las enormes subvenciones necesarias para ponerse a construir nucleares a toda marcha, conseguir un 1/7 de la reducción de CO2 necesaria para estabilizar el CO2 atmosférico en la tasa de 500 partes por 0,1 billones requeriría la construcción de nada menos que 700 plantas nucleares de 1000 megawatios, una inversión astronómica que además tardaría décadas en llegar a ser efectiva y que convertiría el planeta en un campo de minas nucleares.
Tras el Peak Oil lo que viene en condiciones de capitalismo es carbón, mucho, mucho carbón.

Comentario del libro de James Kunstler "La Larga Emergencia" 2005 por Daniel Hecht

El libro de James Howard Kunstler "La Larga Emergencia" es algo así como lectura obligatoria entre los activistas del peak oil, y es una buena introducción para los todavía no familiarizados con las muchas ramificaciones del peak oil. Pero no conozco de ningún otro libro tan profunda y consistentemente pesimista; es una visión de un futuro que se asemeja a la dantesca representación de Hieronymus Bosch del Apocalipsis o tal vez la película Road Warrior.

Sin embargo, el alcance de la investigación de Kunstler y la exactitud de los datos que aporta hacen de sus conclusiones algo plausible. El libro comienza con una excelente historia del descubrimiento, uso, y con el tiempo excesiva dependencia de los combustibles fósiles, principalmente el petróleo. La enorme cantidad de energía a la que la humanidad de repente tuvo acceso, y los cambios subsiguientes, no pueden ser adecuadamente concebidos por aquellos de nosotros que hemos vivido nuestras vidas en medio de sus beneficios.

El primer pozo fue perforado en Pensilvania en 1859. Con el carbón, el agua y el caballo de potencia revolucionando ya el sector industrial, la nueva fuente de energía fue rápidamente aplicada a nuevas máquinas de todo tipo. Los EE.UU. lideraron la producción mundial durante más de un siglo, una era que Kunstler describe como la "fiesta del petróleo barato". Y la fiesta está a punto de terminar en "un enorme trauma para la raza humana."

La omnipresente influencia del petróleo en todos los aspectos de nuestra forma de vida se desarrolló en una cadena de causalidades que Kunstler retrata conspicuamente. Con la producción en masa de automóviles a partir de 1918, los estadounidenses adquirieron una nueva forma de transportar mercancías. Los autos requerían mejores carreteras, por lo que comenzó la construcción de amplias carreteras.

Cortos viajes dieron lugar a una migración masiva de los habitantes de las ciudades a las zonas rurales cercanas en las que poder disfrutar de un simulacro de "vivir en el campo". Enormes extensiones de viviendas surgieron en torno a los centros urbanos, y se creó una compleja infraestructura para su suministro. Por encima de todo, el modo de vida suburbano que había nacido del petróleo, exigía petróleo.

La teoría del Peak Oil se propuso por primera vez en 1956 por M. King Hubbert, un geólogo y jefe investigador de la Shell Oil. Hubbert inventarió todos los yacimientos conocidos de petróleo EE.UU., lo comparó con las tasas de consumo, y el resultado fue "la curva de Hubbert" - un gráfico que predecía que la más alta tasa de extracción llegaría aproximadamente en el momento en que el total de nuestras reservas de petróleo se habrían reducido a la mitad. Su proyección se ha demostrado correcta. La producción de EE.UU. que alcanzó su máximo en 1970 ha ido disminuyendo desde entonces. Pero justo entonces la capacidad de producción de Oriente Medio entró en su fase más robusta y los EE.UU. pudieron comprar a buen precio el petróleo necesario para alimentar nuestro cada vez más sediento estilo de vida.

 La siguiente generación de científicos del petróleo utiliza la metodología de Hubbert para estudiar la evolución de la producción mundial, y han llegado a la predicción de un peak oil entre el 2000 y 2010. Muchos están de acuerdo en que la producción de petróleo mundial alcanzó su punto máximo en 2007. Hemos utilizado ya la mitad del petróleo del mundo, y ya estamos en la zona alta de la gráfica, con la pendiente hacia abajo justo delante.

Kunstler postula un oscuro destino para las naciones en una era de competencia por el petróleo y el colapso de los sistemas sociales y económicos petróleo dependientes. Será especialmente duro en los EE.UU. donde los suburbios se extienden demasiado, mientras que nuestros centros urbanos llenos de rascacielos son demasiado densos, viables sólo gracias a unas infraestructuras drogadas por el petróleo.

Nuestra economía se basa en el transporte de grandes cantidades a bajo costo de bienes de todo el mundo. La escasez de petróleo afectará profundamente a la disponibilidad de alimentos y agua. El boom mundial en la producción alimentaria de los últimos 50 años sólo se debió al petróleo barato para mecanizar las labores agrícolas, hacer fertilizantes, bombear agua del subsuelo para grandes sistemas de riego, y el empleo de camiones y sistemas de refrigeración que entregar alimentos a nuestras mesas.

El último siglo de abundancia de alimentos dio lugar a enormes aumentos de la población, dejándonos con demasiada gente en las nuevas condiciones de escasez de petróleo.

La cascada causa-efecto de Kunstler sigue a través de las hambrunas, las epidemias, las guerras y la agitación social - todo exacerbado por el calentamiento global. Una de las bajas es lo que Kunstler llama la economía “alucinante": las bolsas de valores y los mercados financieros. La enorme complejidad de los instrumentos financieros y patrones de conducta que actualmente rigen nuestra economía han divorciado el valor real del valor percibido o potencial. El sector financiero, ahora una "industria" en sí mismo, funciona con esquemas piramidales que sólo funcionan si mantenemos la fe en el crecimiento económico perpetuo.

Un producto psicológico de la fiesta del petróleo, esta fe no sobrevivirá, y los mercados que se apoyan en ella otro tanto.

Kunstler no ofrece mucho en el camino de las soluciones. Las fuentes de energía renovables no nos salvará; metódicamente explica las limitaciones tecnológicas de cada fuente de energía alternativa rechazando la idea de que puedan sustituir en forma significativa la parte perdida de la bonanza petrolera.

En lugar de ello, tendremos que bajar nuestras expectativas y vivir en austeridad. Tendremos que producir bienes esenciales a nivel local, cerca de donde vamos a utilizarlos. Vamos a tener que volver a vivir en pequeñas ciudades peatonales rodeadas de huertas y cultivos y no de centros comerciales. Vamos a tener que volver en buena medida al trabajo manual.

Sería más fácil mofarse de las más oscuras especulaciones de Kunstler si no se hubiera demostrado sorprendentemente agudo el el caso de la crisis financiera. Por ejemplo, en exponer la "economía alucinatoria", el boom de la vivienda y su descripción al detalle de las prácticas crediticias sub-prime, alertando del desastre económico que conllevarían.

Kunstler escribió el libro en 2004-05, tres años antes de la sub-prime y la burbuja de la vivienda estallara, con ramificaciones todavía ignoradas. Uno tiene que preguntarse si no estará acertando en el resto de predicciones.
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Las peripecies de Robin Bank un eficiente difusor del decrecimiento.