23/11/09

Eurolandia, convergencia neoliberal



Frédéric Lordon: Respecto a "La doctrina del choque" de Noami Klein, evidenciada hasta ahora en el sur, habría que reconocer que su análisis podría resultar espectacularmente verificado en el corazón mismo del capitalismo "desarrollado".

¿Convergencia?


Toda formación supranacional exige la cesión de áreas de gobierno y de decisión por parte de los miembros. Las experiencias históricas recientes (unión alemana, unión italiana, …) implicaron un toma y daca que favorecía sobretodo al conjunto de las burguesías implicadas pero que también acabaría reforzando movimientos obreros más amplios gracias a las conquista democráticas.

Convergencia, hasta Maastricht, significaba disminuir y corregir desequilibrios fiscales, laborales y sociales a fin que el tejido productivo y comercial se distribuyan lo más homogéneamente posible.

La unión carece de un organismo central con un presupuesto federal suficiente (el estado federal norteamericano gestiona un presupuesto equivalente al 20% del PIB, en cambio los fondos disponibles por la UE no alcanzan ni al 1% del PIB conjunto de la unión) y de un prestamista de última instancia.

Si una unión económica en lugar de convergencia de PIBs registra divergencia, es preciso un mecanismo fiscal de estabilización y corrección de desequilibrios (algo más estable y permanente que los fondos de cohesión). Viene a ser el papel fiscal del estado entre norte rico y sur pobre de Italia, norte pobre y sur rico del Reino Unido, etc. En caso contrario, y sin expectativa alguna de convergencia, sería imposible mantener un consenso político que hiciera viable la unión en el largo plazo.

Así pues los países miembros deberían converger y esta ha sido siempre la presunción existente detrás de los tratados. Evidentemente, todo está dispuesto para que la única convergencia posible sea la negativa.

Convergencias positivas y negativas


La globalización neoliberal consiste, entre otras cosas, en ceder soberanía democrática a tinglados burocráticos supranacionales a-democráticos al servicio de las multinacionales (UE, BCE, FMI, OMC, … ) con el fin de imponer una camisa de fuerza exterior a los ciudadanos y contribuyentes impidiendo cualquier resistencia democrática al empeoramiento planificado de las condiciones laborales y sociales.

En ninguna parte del tratado de Maastricht figura alguna cláusula de convergencia hacia pequeñas tasas de desempleo. El nivel de empleo no es una responsabilidad de la UE sino, en todo caso, de los estados miembros a los que se han arrebatado los mecanismos de política económica necesarios para corregirlo. Tampoco figura la convergencia en fiscalidad, ni en niveles salariales (salario mínimo), ni en servicios sociales y pensiones.

Así pues, la convergencia neoliberal que impregna los tratados no es una convergencia social y democrática a mejor sino de una convergencia a-social y a-democrática a peor. No se trata de una convergencia positiva sino de una convergencia negativa. Se trata de converger hacia abajo, converger hacia sueldos inferiores, mayor precariedad laboral, paro sin subsidio de desempleo, desprotección social, pensiones ridículas, privatización de la sanidad y la educación, … y así por el estilo. Dumpig social a la carta.


Mientras el Reino Unido efectuaba el desmontaje de la democracia social de posguerra por su cuenta, sin recurrir demasiado a la UE (M. Thatcher - dirigiendo batallas campales contra los sindicatos), Mitterrand estaba llevando a cabo su propia retirada del keynesianismo a través de la puerta trasera Europea.

Para desmontar el contrato social de posguerra M. Thatcher consiguió aislar el poder de decisión del control del poder legislativo. Los políticos entregaron estos poderes a organismos independientes, desde las múltiples agencias reguladoras nacionales al Banco Central de Inglaterra y de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria. La toma de decisiones se trasladó fuera del ámbito de la política, pero no fuera del Reino Unido.

Por el contrario, en lugar de enfrentarse directamente a los elementos combativos de la clase obrera francesa, Mitterrand también aisló el poder decisión pero desnacionalizándolo, recurriendo a los acuerdos europeos para forzar el desmantelamiento del modelo de economía mixta del capitalismo de posguerra. Mientras que M.Thatcher atacaba al sector público directamente, Mitterrand - y Kohl - lo hizieron indirectamente a través de las directivas europeas. Lo mismo puede decirse de otros países - como Holanda, Bélgica y Dinamarca - donde los viejos modelos corporativistas de capitalismo nacional fueron reformados y progresivamente desmantelados según las “imposiciones” de los acuerdos europeos. Desde el Tratado de Maastricht y la Agenda de Lisboa hasta el reciente Pacto Fiscal actual, la gestión del cambio socio-económico de las sociedades europeas se ha llevado a cabo colectivamente a nivel europeo.


La convergencia en el seno de la UE se ha convertido en una larga marcha hacia altas tasas de desempleo crónico, pobreza, polarización social y estancamiento. Un conglomerado variopinto de sub-estados no soberanos sin otra alternativa que la de adaptarse a la deriva neoliberal mercantilista según la hoja de ruta trazada por las grandes corporaciones multinacionales.

Un banco central que no puede actuar como tal


Los desequilibrios centro-periferia, agudizados con la crisis, no son un resultado inesperado de la implantación de la moneda única. Se trata de una terapia de choque, una táctica deliberada organizada por las grandes corporaciones en orden a liquidar lo que queda del estado del bienestar europeo, en la periferia y en el centro. El objetivo estratégico desde el principio ha sido una convergencia negativa hacia el empobrecimiento generalizado y la explotación de los trabajadores europeos en beneficio de las élites corporativas y financieras.

En el diseño neoliberal a-democrático de la eurozona, el Banco Central Europeo detenta el poder de una política monetaria europea puesta al servicio de banqueros, especuladores y multinacionales. Los tratados fijan límites estrictos al déficit y la deuda de los estados miembros al tiempo que otorgan patente de corso a los grandes grupos corporativos y financieros para generar desequilibrios. Los estados, fustigados por los mercados, deberán cercenar inversión, bienes y servicios públicos, en orden a mantenerse dentro de los estrictos márgenes de Maastricht.

Eurolandia cuenta con un banco central. Por el artículo 123 del Tratado de Lisboa el BCE tiene prohibido crear dinero para financiar los déficits públicos (precisamente la razón primordial de ser de un banco central). En Eurolandia los bancos privados se han asegurado el negocio de la intermediación y son los únicos que pueden acudir al BCE para obtener préstamos a bajo interés que a su vez prestan a los gobiernos, a tipos crecientes, para financiar sus déficits.

Con la excusa hipócrita de "controlar la inflación", el diseño institucional neoliberal favorece precisamente la privatización de las empresas y servicios públicos cuyos precios se disparan inmediatamente que cambian de manos.

En las actuales circunstancias, el BCE y los burócratas de Bruselas han impedido implementar políticas anticíclicas en los estados con recesión o estancamiento. La barra libre abierta a la banca europea durante el colapso de 2008 se ha cerrado a cal y canto para los gobiernos con problemas. Está claro que el BCE constituye una pieza clave para imponer las "reformas" antidemocráticas favorables a las multinacionales y sus banqueros.

Se trata de una unión constitucionalmente insolidaria donde la única solidaridad posible, nos repiten cada día machaconamente los "expertos", es la “solidaridad del mercado” que exige el dumping social para salir de la crisis (acatar los recortes si o si, en espera de que un hipotético crecimiento en otra parte nos saque del pozo vía exportaciones).


La ausencia de un prestamista de última instancia para los estados significa problemas de liquidez para los deudores y esto anima la especulación generando un aumento continuado de los costes de refinanciación de la deuda pública de los estados miembros con problemas, impidiendo políticas anticíclicas fiscales durante la recesión. Dado que tampoco se puede devaluar, los estados enfrentan una verdadera trampa MCD (moneda-crecimiento-deuda) como la que hundió a Argentina en 2001, un círculo vicioso de decrecimiento y deuda más cara, una convergencia hacia el abismo, la tabula rasa de la globalización neoliberal.

Esta convergencia negativa planificada quedaría disimulada por la escalada del crédito durante la burbuja inmobiliaria. El pinchazo de la burbuja y la desestabilización subsiguiente están dejando al descubierto el carácter fundamentalmente asocial e insolidario de los mecanismos de "convergencia" diseñados por la burocracia del euro al servicio de las multinacionales.

Así pues, Maastricht y el Tratado de Lisboa han convertido el área europea en un territorio óptimo para el crecimiento hipertrófico de multinacionales defraudadoras que operan y maquinan desde sus bases en los paraísos fiscales. Los pueblos y sus gobiernos obligados a una competición fratricida para atraer las esquivas y caprichosas inversiones de un puñado omnipotente de ejecutivos globales que viven en Richistán.

La terapia de choque en Europa: Modus operandi


Los altos niveles de endeudamiento público se deben a la socialización de las pérdidas y la asunción pública del endeudamiento tóxico del sector financiero privado. Tras el hundimiento de Lehman Brothers, muchos bancos privados fueron recapitalizados con fondos públicos y/o descargaron ingentes cantidades de activos tóxicos en "bancos malos" públicos. Las deudas de los bancos privados fueron garantizadas por los estados y se les concedió acceso barato e ilimitado a los bancos centrales. El resultado es que el riesgo de insolvencia (lo que denuncian las agencias de rating) se traspasó de la banca privada a los estados. El rating de la banca privada mejorando a costa del rating de los contribuyentes rescatadores.

Cuando las agencias de rating rebajan la calidad de un estado, la refinanciación se encarece. Los bancos privados recién rescatados pasan a ser agentes activos de los mercados adquiriendo deuda pública de los gobiernos. Cuanto más haya rescatado un estado, peor su rating y, por tanto, más beneficios por intereses para los bancos prestamistas y empeoramiento adicional del estado endeudado. Se trata de una espiral cuyo fondo son las pensiones, la sanidad, la educación, ... todo bien público o servicio público privatizable, ...

La crisis ha puesto de manifiesto el verdadero carácter de la convergencia europea. Cada estado miembro debe buscarse la vida en mercados financieros altamente especulativos, dispuestos a sangrar a los implicados según los métodos habituales utilizados con las economías subdesarrolladas. Toca recortar servicios y vender activos públicos a los monopolios privados al son que toque la troika (FMI, Comisión, BCE), y los acordes de la melodía no variarán demasiado de los que acompañaron la pauperación relámpago de Argentina a principios de esta década.

Convergencia hacia el abismo (centro y periferia)


Esta perversa convergencia no significa sólo soltar el lastre del estado del bienestar de la periferia. El objetivo neoliberal, al igual que en el otro lado del Atlántico, es acorralar los derechos democráticos y sociales de toda la UE, centro y periferia, reduciendo a escombros cualquier mecanismo de defensa frente a la explotación planificada de los grandes monopolios multinacionales.

El "elixir de la austeridad" que devolverá la confianza y las expectativas positiva, se ha convertido el discurso machacón de economistas, políticos y periodistas pro-sistema, para apoyar las políticas de acoso y derribo de lo que queda de estado del bienestar.

El deterioro resultante de esta desestabilización puede conducir a una cadena de estados fallidos. En la actualidad las estructuras de cohesión nacional sirven poco a los intereses de las élites (como no sea para rescates y socialización de pérdidas). Su desestructuración, criminalización y/o descomposición (México, Honduras, Rusia, Ucrania, Rumanía, Pakistán, Afganistán, ...) no importa demasiado a sus intereses ni a los de las multinacionales. Las élites se aíslan en complejos exclusivos de lujo (Richistán) y las multinacionales se adaptan con facilidad a los entornos mafiosos que sustituyen a las regulaciones públicas.

La convergencia definida en la hoja de ruta neoliberal conduce inexorablemente hacia el estallido de los estados y el avance de las mafias. El criminalcapitalismo.



Deuda, desequilibrio comercial y trampa MCD


El desequilibrio comercial ha sido una característica innata de la Eurozona. En toda unión monetaria no neoliberal, "coexisten" zonas superavitarias con zonas deficitarias. Dado que las regiones deficitarias no pueden devaluar, es preciso algún mecanismo de reciclaje que reduzca la divergencia y aumente la cohesión. En el diseño neoliberal los mecanismos de cohesión ni siquiera se contemplan. Con el estallido de la crisis el desequilibrio comercial aumenta. Hemos entrado en una espiral en la que el problema del endeudamiento agudiza el problema del desequilibrio comercial que a su vez desequilibra adicionalmente las cuentas públicas.

Una vez iniciada la espiral, empieza a opera otro fenómeno aún más peligroso, la trampa moneda-crecimiento-deuda que, como en el caso argentino, encadena una espiral de moneda sobrevaluada -  decrecimiento - más deuda, que precipita la depresión y el desastre.

Estamos entrando en un segundo estadio de la gran depresión. Tras el primer embate de la crisis financiera los rescates e intervenciones han desequilibrado presupuestos y retropropulsado el endeudamiento público. Hace un año hubiera parecido inconcebible que España, Irlanda, Austria, Portugal, Grecia, por no decir los recientes socios de la UE al completo, pudieran incurrir en la posibilidad de una suspensión de pagos. Pero la crisis ha convertido lo increíble en una escalofriante realidad a la vuelta de la esquina. La dantesca situación de Islandia, Irlanda, Letonia, Rumanía, Hungría, Grecia, ... y España, no es una ficción.

España 2010

En la primavera de 2009 le FMI (con fondos frescos de la ampliación de contribuciones) evitó la bancarrota a Hungría, Bielorusia, Ucrania, Letonia, Servia, Rumanía y Polonia. Ninguno de estos países pertenece a la Eurozona, pero Letonia estaba muy próxima a la integración. A cambio se impusieron drásticos ajustes. Se trataba de un ensayo general previo al ataque neoliberal al conjunto de la UE.

Hacia la liquidación de la Unión Europea


La posibilidad de una suspensión de pagos en cadena empieza a tomar cuerpo a medida que los inversores empiezan a desconfiar. Crecen las dudas de que incluso grandes economías como España o Italia puedan devolver nunca las ingentes cantidades de endeudamiento en que están incurriendo.

€uro-landing

Los mercados de capitales están penalizando a los PIIGS (los cerdos que se atrevieron a volar tan solo hace unos meses: Portugal, Italia/Irlanda, Grecia, Spain) y países del Este, con fuertes diferenciales de coste financiero con respecto a los países del centro, con economías más grandes, más resistentes y/o menos tocadas por la crisis.

Cuando un país se tambalea, los mercados especulativos ponen precio al riesgo de posible suspensión de pagos mediante veredictos de las agencias de rating (quitando "A"s o cambiando "+"s por "-"s en la etiqueta de "riesgo país") y aumentando el precio de los CDS (credit default swaps) que aseguran los títulos de deuda emitidos por el país. Y entre tanto se va conformando un enjambre carroñero de especuladores que apuestan por la quiebra del estado en cuestión.

Las apuestas están echadas. El hundimiento de la UE es sólo cuestión de tiempo. Los consensos políticos en los que se basa cualquier proceso de unificación están diluyéndose como un terrón de azúcar entre los malsanos vapores del elixir de la austeridad.

¿Es posible una Unión Europea  de izquierdas?


El complejo entramado institucional neoliberal está diseñado precisamente para prevenir tal eventualidad. Neutralizar todas las formas de dumping interno (laboral, social, ecológico), aumentar el presupuesto para aumentar la convergencia social, desbancar la los burócratas marionetas de las grandes corporaciones, romper los grandes monopolios que operan en nuestro territorio, destruir las grandes superficies que ahogan al pequeño comercio y a los agricultores, rescatar los servicios básicos (electricidad, transporte público, comunicaciones, vialidad, agua, alcantarillado, sanidad, educación, ...) de las garras monopolistas privadas, imponer un IVA disuasorio a la especulación financiera y rebajarlo en todos los productos y servicios básicos. Imponer fuertes impuestos a las grandes fortunas y a los grandes grupos empresariales. Imponer un embargo permanente a los paraísos fiscales, una legislación laboral y social común, un salario mínimo común, ...  Todo esto está implícitamente prohibido en los tratados.

Será preciso pues poner panza arriba esos  tratados de la Unión dictados, redactados y defendidos por los procuradores de los poderosos grupos empresariales monopolistas. Tratados anti-democráticos, tratados anti-convergentes, tratados anti-sociales, tratados anti-ecológicos y, en definitiva, tratados anti-europeos.

El proceso de integración europea, historia


El proceso de integración europea ha tenido dos etapas bien diferenciadas.

1. Una primera etapa keynesiana que tuvo un carácter más solidario y social que la actual y que duraría hasta la crisis de 1974.

La amenaza comunista tras los desastres de la 2ª G.M. propició el Plan Marshall y la fundación de una organización centralizada para administrar y canalizar la ayuda. La OEEC (Organisation for European Economic Cooperation) se constituyó en el año 1948 y ayudó a liberalizar el comercio entre los estados miembros coadyuvando acuerdos monetarios y cooperación económica entre ellos. Esta primera experiencia de colaboración sentaría las bases para la creación de un Mercado Común a 6.

La Europa de la posguerra registraba enormes desequilibrios comerciales entre los distintos estados. Si en aquel momento hubieran prevalecido los postulados neoliberales actuales Alemania y en general el conjunto de Europa no se hubiera recuperado nunca del desastre de la guerra. En 1950 se creó la Unión Europea de Pagos (EPU en inglés) que incluía a Alemania, Austria, Dinamarca, Islandia, Portugal, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza, Trieste, Turquía , Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Bélgica, Italia y Reino Unido. La EPU compensaba déficits de unos con superávits de los otros y financiaba a los países con problemas permitiendo, por ejemplo, que los enormes déficits alemanes no se tradujeran en medidas de austeridad como las que se aplican a Grecia en la actualidad y que hubieran entorpecido seriamente su recuperación.

El Tratado de París de 1951 y los Tratados de Roma (1957) establecieron una unión aduanera entre 6 estados. En el siglo XIX, tanto en el caso de la unificación alemana como en el de la italiana, la unión aduanera había precedido a la inmediata unión política. Parecía pues que se despejaba el camino hacia unos Estados Unidos de Europa. Sin embargo los intereses de los grandes conglomerados empresariales optaron por una unión económica al margen de la aspiración democrática de una unión política. Un mercado común (siempre ampliable) bastaba y sobraba y permitía mantener divididas las instancias políticas y democráticas que pudieran interponerse a la senda marcada por las multinacionales cada vez más concentradas y poderosas.

A diferencia de las uniones "nacionales" del siglo XIX, no se trataba en este caso de un pacto "nacional" entre el capital y el conjunto de la población para competir con otras naciones. La UE avanzaba por y para beneficio exclusivo de las multinacionales hacia un mercado cartelizado por grandes oligopolios y entidades bancarias.

2. La segunda etapa se ignició tras la crisis de los años 70 y acusó el diferencial impuesto por la rápida destrucción del New Deal norteamericano en comparación con las dificultades que presentaba su desmantelamiento en el viejo mundo. En EEUU la lejanía con respecto al bloque soviético y la débil tradición organizativa de su clase obrera, implicaron una notable ventaja comparativa en la implantación del calendario neoliberal.

El ataque al estado del bienestar en Europa, país a país, encontraba fuertes resistencias a los intereses de la gran patronal. La vía de ataque sería el sofisticado asalto a partir del entramado institucional de la integración. La resistencia europea la escalada neoliberal requería una acción coordinada y a escala supranacional.

De la retórica sobre la "convergencia" en renta per cápita, en integración regional, en crecimiento equilibrado, ... se pasó a la acción coordinada de las instituciones europeas para imponer la hoja de ruta neoliberal en el conjunto de la unión. Se pasó de una cooperación hacia la convergencia a una verdadera conspiración para la divergencia social, económica y espacial (Europa a dos, a tres, a cuatro velocidades). Las instituciones europeas se convertirían en los apóstoles del decálogo neoliberal: desreglamentación, privatización, flexibilización, subcontratación, temporalidad, movilidad, ... (la estimulante inseguridad), rentabilidad frente al servicio público, supeditación de la educación a la empresa, grandes superficies comerciales...

España 1011

La eficacia de esta estrategia sacaba partido del localismo de las conquistas sociales arrancadas y consolidadas a nivel nacional. El Acta Única Europea de 1987 que entraría en vigor el 1-1-1993 con la constitución del Mercado Único de mercancías, capitales y personas, representaría la consolidación de la nueva etapa: Dumping reglamentario en orden a poner en competencia las reglamentaciones nacionales (sociales, medioambientales, fiscales) a la hora de atraer inversiones de las multinacionales que lógicamente muestran una especial preferencia a ubicarse en las zonas menos reglamentadas. Una verdadera carga de profundidad contra el estado del bienestar europeo que experimentaría a partir de ahora una verdadera desbandada desreguladora.

De la serpiente monetaria al euro

Frente a la libre flotación de las monedas tras la crisis del SMI de Bretton Woods, la CEE intentó aislarse a base de compromisos de estabilidad cambiaria entre los miembros (serpientes monetarias). Estos compromisos acabaron madurando con la creación de la zona euro. Los países renunciaban a su moneda, a su política monetaria y a su política de tipos de cambio, para adoptar una moneda común sin avanzar un ápice en el terreno de la unión política.

Caso único en la historia. Un elemento clave de la soberanía nacional, la dirección de la política monetaria y del tipo de cambio, se dejaban a cargo de una estructura burocrática supranacional al servicio de las multinacionales (lobbys) y al margen de cualquier control democrático de los administrados.

A partir de ahora el reequilibrio entre economías con superávit comercial y economías con déficit pasaba íntegramente a manos de los mercados financieros, evidentemente ajenos al significado del término "cohesión" y por el contrario encantados de la oportunidad servida en bandeja para saquear países con déficit comercial estructural maniatados por Maastricht.

Crisis de sobreproducción y la última ampliación

La concentración del capital generó una creciente polarización de la riqueza y una estructura productiva irracional que se tradujo pronto en sobrecapacidad en la mayoría de los sectores productivos controlados por los oligopolios multinacionales. Demasiado acero, demasiados vehículos, demasiada leche, ... A partir de los 70 la delicada situación de la economía real precisó de una incubadora financiera cada vez más potente y sofisticada para mantenerla a flote.


La sobreproducción es mala para los beneficios así que los monopolios impusieron drásticas reducciones de costes laborales, apropiación de empresas y servicios públicos, desmontaje del estado del bienestar,... por un lado y malabarismos financieros para mantener la demanda, por otro.

Un paliativo a la sobreproducción fueron las sucesivas ampliaciones del marco integrador a medida que las multinacionales exigían mayores mercados y condiciones más laxas para operar. La senda hacia una Europa a varias velocidades se iba consolidando.

La caída de la Unión Soviética representó una oportunidad única para adelantar en la hoja de ruta ya descaradamente neoliberal. La nueva ampliación implicó un aumento de un 20% de la población aunque sólo un aumento del 5% en el PIB de la Unión. A los nuevos miembros se les prometió el dorado del capitalismo pero en realidad eran sus propias economías las que constituirían "el dorado" para las multinacionales.

La conquista del Este significó la ampliación del área de mercado, destrucción o colonización de sectores enteros de la economía, burbujas especulativas, saqueo, expropiación, privatización y reconversión de algunos de estos países en las maquilladoras de Europea. Buena parte del combustible para la orgía inmobiliaria española provenía de los despojos de las economías del este. Además, la ampliación ponía en manos de las corporaciones el arma definitiva para acabar con el estado social del bienestar europeo. Deslocalización, inmigración laboral y dumping social y medioambiental para socavar las conquistas sociales en los países de la antigua unión.

La zona euro y el fin de la cohesión

La unión monetaria debería haber sido el resultado predecible de una unión económica y política. El euro proporciona estabilidad y facilita los intercambios. Pero la compleja instauración de la moneda única obedeció fundamentalmente a los intereses neoliberales de las grandes corporaciones.

Se creaba una zona supranacional sin ningún mecanismo de cohesión entre los superàvits y déficits comerciales de los países miembros.

El tratado de Maastricht se constituyó en el instrumento disuasorio del uso democrático de la válvula del gasto público. El margen de maniobra democrática de los países miembros ha quedado reducido a una política de gasto público limitada por el Pacto de Estabilidad, y una política fiscal estrictamente limitada por el tratado (déficit máximo 3% del PIB y endeudamiento total inferior al 60% del PIB).

La crisis económica ha puesto en evidencia el carácter asocial e insolidario de toda esta maquinaria neoliberal. El recurso a la devaluación hacía que la posibilidad de quiebra fuera mucho más remota. Ahora cada miembro de la UE en apuros deberá autoimponerse una estricta dieta deflacionaria con una apetitosa subasta de activos públicos.

Dos varas de medir


Los países recientemente incorporados al mercado común europeo están sufriendo las consecuencias de la crisis con mayor violencia. La condición sine qua non para la incorporación fue su necesaria preparación (criterios Maastricht) para ingresar en la zona euro condiciones que dejaron completamente abiertas y desprotegidas sus economías frente a las avenidas especulativas de todo orden.

Fuertes caídas del PIB junto a desmesurados niveles de endeudamiento en euros que han resultado incobrables, han conducido a una situación crítica. El FMI ya ha intervenido en Latvia (PIB - 18% en 2009)y Hungría (-4%) para salvar la alta exposición de la banca austríaca e italiana, propietarias de toda la banca de dichos países. En contrapartida ha impuesto durísimas medidas deflacionarias en contra de la población. A pesar de todo, la situación es tan crítica que podrían convertirse pronto en estados fallidos (la deuda total acumulada de Latvia supera ya el 60% del PIB y la de Hungría ronda el 70%)

Los pequeños países del Este están sirviendo de conejillos de indias para observar las consecuencias de la imposición de "medidas correctoras" deflacionarias drásticas, antes de comenzar a imponerlas en las grandes economías del Occidente y el sur de Europa cuyos índices económicos están en situación mucho peor. El primer candidato, nadie lo dude, es España.

El fantasma de las suspensiones de pagos en cadena


La suspensión de pagos de un país del eslabón de cola (Rumanía, Irlanda, Grecia, ... ) podría generar un efecto dominó que amenazaría economías como la española o la italiana, lo cual haría saltar el euro por los aires.

Por otro lado, una quiebra en cadena de la periferia europea significaría una reducción de la demanda que implicaría el colapso y la implosión de la caldera exportadora alemana.

Plan Marshall 2.0.


Dada la inexistencia de un presupuesto suficiente de la unión, la única manera de circunvalar esta situación sería que los gobiernos de la Eurozona emitieran bonos en euros colectivamente en lugar de hacerlo como hasta ahora de forma individual. Ello anularía los diferenciales en tipos de interés que graban la deuda de los países con más problemas (el riesgo se diluiría entre todos los países de la eurozona y reduciría el nerviosismo de los inversores al desaparecer la posibilidad de una quiebra de estados soberanos en cadena).

La idea de conseguir fondos a partir de la emisión de EU bonos fue lanzada por primera vez por el presidente de la Comisión, Jacques Delors, en 1993 para financiar su plan de competitividad, crecimiento y empleo para Europa. Delors quería que los eurobonos sirvieran para financiar un presupuesto europeo más potente. La idea se descartó porque hubiera significado aumentar las contribuciones de algunos miembros reacios.


Se trataría, ni más ni menos, que de abandonar la hoja de ruta neoliberal impuesta por Maastricht por una senda más solidaria.

La emisión de deuda conjunta y la institución de un prestamista de última instancia de la Unión, significarían un primer paso en una nueva senda de integración más solidaria y democrática que la que impuesta hasta ahora por los lobbys multinacionales.

Otra posibilidad sería la de obligar a la banca europea (responsable de la difícil situación económica de los estados) a refinanciar a los países en dificultades obligándola a adquirir los nuevos títulos emitidos al vencimiento de los antiguos y a unos tipos de interés comunes y limitados.

El Banco Europeo de Inversiones debería reconvertirse en canalizador de un fondo europeo para la recuperación al estilo del Plan Marshall que podría financiarse introduciendo un impuesto a las transacciones financieras (con el doble efecto de desincentivar la especulación y redistribuir la renta)

La opción nuclear


La fusión completa del tinglado europeo "opción nuclear" (expulsión o abandono del €) no creo que interese a los oligopolios pero el capitalismo ha entrado en una fase de descontrol absoluto en el que la especulación campa sin control alguno y, por lo que vemos, eviscerar estados se está convirtiendo en el deporte favorito del casino financiero global.

La vuelta al marco alemán, o la opción de un euro centroeuropeo, implicaría una inmediata revalorización de las nuevas divisas y la subsiguiente implosión (a la japonesa) de las economías exportadoras que deberían someter a sus poblaciones a drásticos planes de devaluación interna (estilo periferia) para dejarlas en condiciones similares a sus competidores asiáticos.

Sólo la movilización social en favor de una integración social y democrática podrá evitar que este renqueante engendro de integración neoliberal siga perjudicando el bienestar y el futuro de la mayoría de la ciudadanía europea.

Links

Calendario de la integración europea

Simon Tilford:
To avoid a eurozone debt crisis


¿Salir del euro? Kevin O'Rourke

European Union faces deepest crisis in its history

Propuestas alternativas contra la crisis: Euromemorandum

En la senda de la privatización de la sanidad: la ley Bachelot

Se confirma lo impensable

16 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Latvia? Sí que está cambiando el español...

Ne O dijo...

Salvar el capitalismo o salvar el planeta

Ne O dijo...

Anónimo: ¿no puedes hacer una crítica más sustanciosa?

Libres y Salvajes dijo...

Latvia o Republica de Letonia "oficialmente". Este blog es genial, me ayuda en varios trabajos aplicados en la materia. Espero siga asi! Saludos desde Argentina

Anónimo dijo...

"Cabe la posibilidad de una suspensión de pagos y es una posibilidad que cada día que pasa es más plausible."

Creo que no se alegrará usted y aplaudiría una suspensión de pagos. Me inclino a pensar que quería usted decir "posible o a tener en cuenta"

Ramon.M.S. dijo...

ver informe
http://ec.europa.eu/economy_finance/publications/publication15998_en.pdf

Anónimo dijo...

se van cumpliendo las profecías de éste gran Blog

markuko dijo...

‘Cuando se trata de grandes grupos humanos, la percepción del cambio por la mayoría se produce sólo cuando el cambio ya es un hecho’’.

Polityzen

Peter Pank dijo...

Hola, acabo de descubrir tu blog y si me lo permites añadiré un enlace hacia a qui desde el mio(http://jcastguer.blogspot.com/) un saludo.

Anónimo dijo...

La vida en todos sus aspectos está plagada de ciclos, de movimiento, de cambios...creo que hace falta tocar fondo a veces para tomar impulso, y por supuesto, eso puede ser muy desagradable.
Será mejor que actuemos en lugar de reaccionar..

Anónimo dijo...

JAJA,... POR LO VISTO,.TENES TODA LA PINTA " DE SER CHAVETERO,..",...DEJATE DE JODER,...!!,...SE VE QUE VIVIS EN UNA NUBE DE ORT,.!!,..JAJA VENI A LATINOAMERICA Y VERAS,.!!,..TE ACLARO QUE ALLI EN EUROPA USTEDES DESPRECIAM ALGO QUE TODAVIA LOS PUEDE SOSOTENER,.MAL O BIEN,.POR SUPUESTO CAMBIANDO ALGUNAS COSAS QUE ESTAN MAL,.!! PERO COMPARAR ESO CON EL CHAVISMO,.!!,..??,.JAJA,..POR FAVOR,..NI TENES IDEA DE LA BASURA QUE ES ESO,.!!,..O SOS DEMAGOGO,.!!,.NO SE,..
SALUDOS

ZHU-DE dijo...

"La condición sine qua non para la incorporación fue su necesaria preparación (criterios Maastricht) para ingresar en la zona euro condiciones que dejaron completamente abiertas y desprotegidas sus economías frente a las avenidas especulativas de todo orden."

Doy fe, al estado español le pusieron como condición sine quanon el desmantelamiento de toda la industria siderurgica nacional, cosa que Tigrekhan González hizo sin rechistar, las posteriores privatizaciones salvajes de los gobiernos de turno han provocado la practica destrucción del tejido productivo, los liberaloides de extrema derecha no paran de repetir eso de que “el tejido productivo español se compone en un 90% de pequeña o mediana empresa”, esto no es mas que el reconocimiento de que han convertido al país en un páramo industrial, estamos como Japón bajo los bombardeos yanquis en 1945, carecemos de industria pesada. Luego se extrañan del alto índice de paro, y la única solución que dan es BAJAR AUN MAS LOS SALARIOS. Estamos en manos de auténticos psicópatas.

Anónimo dijo...

El Fracaso de los sistemas comunista y capitalista es màs que evidente, ademàs de demostrar que son las dos caras de la misma moneda,todo esta tejido de tal manera para que el 98% de las poblacion mundial sea esclavizada y controlada como lo està siendo los amos del mundo manejan a su antojo a los dos sistemas y con ello al planeta.
El pequeño respiro que se està dando en algunos paises con el fenomeno de la construccion en crecimiento en ciudades como Lima Perù està intimamente ligado al lavado de dineros provenientes principalmente del narcotrafico y que nadie investiga ni en Europa ni en Amèrica
La crisis de los estados que se avecina por falta de recursos està planificada de antemano.

Ne O dijo...

A España, Grecia y Portugal puede pasarles lo mismo que a Argentina tras el menemato de la década infame del '90, pero con la diferencia de que Alemania y Francia no pueden darse el lujo de que Eurolandia se les caiga, así que tendrán que hacer algo más allá de dejarles todo en bandeja a los privados (de-sentido-solidario).
Ne O

Carlos Lorenzola dijo...

Hola, muy interesante el blog. Mi pregunta es, siendo yo argentino, pero en realidad ante esto que ya vemos esta ocurriendo en todos lados, cual es su sugerencia para hacer con el poco o mucho dinero que tengamos ahorrado? Comprar cosas?, o que camino seguir? Gracias
Carlos

Blogger dijo...

New Diet Taps into Pioneering Idea to Help Dieters LOSE 12-23 Pounds within Just 21 Days!