8/1/09

6 condiciones para superar la crisis


J.M.Keynes: "La dificultad no está tanto en desarrollar nuevas ideas como en escapar de las antiguas"

David Rockefeller (1999): "Alguna cosa ha de reemplazar los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada"

La pregunta del millón: ¿Cuando terminará la crisis?. Sea ex-ministro, sea miembro de la Comisión Europea, sea premio Nobel de economía, ..., nadie responde claramente porque ésta no es una crisis normal de la que se sale según aquello de que "todo lo que cae termina por remontar". No bastará con encomendarse a San Ciclo. A la primera ola del sunami financiero sucederán otras con una energía recalentada por las insolvencias y la depreciación generadas por la crisis de la economía real, mientras que el fantasma de la bancarrota nacional sobrevuela ya los estados demasiado comprometidos con el "estado del bienestar bancario".

Bajo un sustrato de crisis de sobreproducción, la crisis de consumo / liquidez /solvencia refleja una espiral depresiva imparable tras el disparo de salida de la fusión del tinglado financiero.

Estamos asistiendo a un lockout, un cierre patronal a una escala desconocida, con una huida "capitalista" en desbandada de las instalaciones fabriles. Una lógica perversa y suicida que confía en recuperar la senda de los beneficios a base traspasar a los contribuyentes buena parte de las pérdidas,"flexibilizar" ad infinitum las condiciones laborales, reventar los salarios reales,  y subirse a la próxima juerga especulativa.

Readaptar la producción, la demanda y el sistema productivo


La crisis es sistémica y remontarla exigirá un cambio radical en las condiciones en que se desenvuelve la actividad económica. En al actual sistema, la inversión, el trabajo y los salarios, dependen de la posibilidad de obtención de beneficios por parte de los capitalistas. El desempleo reduce los salarios reales con lo que momentáneamente se recuperan los beneficios, pero se resiente el consumo y la demanda. El número de empresas rentables disminuye y el capital se concentra en unos pocos campeones monopolistas transnacionales que consiguen mantener sus "beneficios" (rentas de monopolio) sin necesidad de inversiones adicionales.

Además, la actual capacidad productiva está instalada e íntegramente organizada para un tipo de producción irracional y desequilibrada que ha declarado la guerra al planeta.

Una considerable parte de la producción está dirigida a los bienes y servicios de lujo para la minoría rica. Porsche, Bulgari, Polo Ralph Lauren, Tifany, Hermes, Sotheby's, ... abrían nuevas sucursales a ritmo frenético en Shanghai, Dubai, y Bangalore para mil híper-ricos y 10 millones de millonarios en dólares, el sector más dinámico del mercado. Super-yates de más de 60 metros, super-automóviles como el Buggati Veyrons (1.25 millones de $), complejos suntuarios exclusivos y segregados, reproducciones palaciegas a la Romanof, ciudades futuristas de lujo, villas de ensueño en torno a campos de golf, arquitectura exhibicionista, islas artificiales en Dubai, ... universos alternativos para formas privilegiadas de vida humana. (Evil Paradises). El consumo de los ultra-ricos (incluido el lavado de fondos de procedencia dudosa) de ha sido un elemento clave de una burbuja inmobiliaria global de más de 31 billones de $.

 Las burbujas especulativas generan enormes despilfarros ("elefantes blancos") por doquier. Aeropuertos, estadios, autovías, trenes, rascacielos, ciudades residenciales enteras, "sin" usuarios presentes ni futuros. 

Por otra parte en condiciones de capitalismo, el crecimiento por el crecimiento exige la fabricación de multitud de productos de calidad dudosa (obsolescencia planificada) y la colocación de una enorme e insostenible gama de productos inútiles, superfluos y a menudo nocivos, gracias al sortilegio de la publicidad engañosa. La estrecha y limitada perspectiva ecozida del mercado capitalista no alcanza más allá del cálculo del beneficio-pérdida a corto plazo y resulta intrínsecamente contradictorio con el equilibrio ecológico del planeta. El capitalismo está generando una crisis terminal para la era anthropozóica de la historia del planeta.

En la antesala de la crisis de sobreproducción está la mala distribución. Sólo la redistribución de la renta y la riqueza podrá generar un nuevo tipo de demanda, cualitativamente distinta, para un tejido productivo que se habrá de readaptar de pies a cabeza en orden a cubrir las necesidades, "racionales" y sostenibles, insatisfechas y perentorias de la gran mayoría de la población del planeta.

Es preciso cambiar la micro-perspectiva del capitalismo por un nuevo paradigma social y medioambiental que libere el control de la inversión del secuestro miope de los grandes bancos y compañías multinacionales.

Así pues, cualquier andamiaje para frenar la crisis sistémica exige una cimentación socialista. Superar el capitalismo. No hay otra alternativa que el desarrollo de estrategias socialistas  sostenibles.

Seis condiciones para superar la crisis


La fórmula general es bastante simple: Redistribución + Democracia = Recuperación Sostenible.

Estas condiciones sólo pueden implementarse de forma conjunta a nivel internacional. Ya no es posible una salida de la crisis país a país, hundiendo la cabeza del vecino para seguir respirando. Tampoco es posible que un país tome la alternativa y muestre el camino a seguir. El imperialismo 2.0 es una arma disuasoria y letal en manos de los capitalistas. Es el mundo el que está en crisis. Se trata de un solo y único barco, sin compartimentos estancos.

1. Convertir el planeta en un medio hostil a los monopolios multinacionales. Recuperar los comunales

La globalización actual es un medio ideal y propicio para la vida, la reproducción y la hipertrofia predatoria e irresponsable de las grandes corporaciones multinacionales. Son las causantes de la crisis económica, social y ecológica del planeta y los principales responsables de la conversión de la 3ª revolución industrial en 3ª Gran Depresión.

La crisis es el medio ideal para la concentración del capital. Las multinacionales se hacen más y más poderosas, alcanzando más y más posiciones de monopolio, sector tras sector. Los estados endeudados y quebrados pronto acaban siendo pasto de su codicia depredadora.

Será preciso establecer una coordinación legislativa anti-monopolio a nivel internacional, que ponga coto a la concentración capitalista y a la predación de las multinacionales. F.D. Roosevelt ya escribió sobre el tema en "1889". Durante la crisis de los años 30 la administración americana encargó un extenso estudio sobre la concentración y el monopolio como causantes de la recesión.

Son los responsables de la deslocalización, la depredación irracional de los recursos naturales, la polarización irracional del tejido industrial y comercial hacia los "paraísos" de la explotación, "zonas especiales" de la depredación humana. Wal-Mart, la mayor empresa del mundo, es responsable de la desertización del tejido industrial y comercial de estados y países enteros, de la explotación salvaje y asesina de la fuerza laboral de sus proveedores y de la ruina de los agricultores.

Una condición imprescindible para la superación de la crisis es la socialización irrenunciable de las decisiones de inversión. Los ciudadanos no pueden dejar exclusivamente en manos de unos pocos monopolistas, cegados por la codicia, la decisión social de la inversión.

Es preciso entrar de inmediato en una dinámica empresarial de servicio a la comunidad. Hay que recuperar el espíritu socialista de las cooperativas, el carácter solidario de los fundadores de las cajas de ahorros, la participación de los trabajadores en el capital y el control de las empresas, la socialización de todo lo que huela a monopolio ..., para situar la esfera de la producción en un marco de sostenibilidad, solidaridad y control democrático.

2. Refundación o reconstitución de los organismos y agencias internacionales en orden a hacer efectiva a nivel planetario la carta internacional de los derechos humanos:

Artículo 23

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

El fin fundamental de cualquier institución internacional deberá ser asegurar su cumplimiento.

Implementar el artículo 23 implica una redistribución radical de la renta y la riqueza por medio de una intervención coordinada de los Estados. Nivelación salarial, fuertes impuestos sobre los grandes patrimonios, sobre las altas rentas y sobre el lujo y el despilfarro por un lado y renta básica y seguridad social y sanitaria garantizada para toda la población, por el otro.

Debe procederse a una sustancial reducción del tiempo de trabajo. El desarrollo sostenido requiere una tasa de crecimiento nula o negatova para los países desarrollados, lo cual implica que el pleno empleo no podrá conseguirse si no es repartiéndolo.

La implementación del artículo 23 pondrá fin a la deslocalización. La localización del tejido industrial  obedecerá a criterios racionales, sociales y medioambientales, y no a la codicia asesina de los monopolios multinacionales.

Hay que arrancar a la Organización Mundial de Comercio de las garras de las multinacionales para convertirla en una Organización Mundial del Comercio Justo que establezca unas condiciones de producción según el artículo 23 y prohíba de raíz la explotación y el dumping social y ecológico que conduce a la sobreproducción y al desastre medioambiental para beneficio exclusivo y criminal de unos pocos ejecutivos sin escrúpulos (y sus capataces), enrocados en las poderosas e insonorizadas cabinas de mando de las multinacionales.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, infames instituciones puestas al servicio de los intereses más ruines, habrán de reconvertirse de pies a cabeza en instituciones democráticas de salvaguardia y vigilancia de un sistema monetario internacional multipolar fiable, al servicio de la actividad económica sostenible y el desarrollo real y sostenible de las zonas pobres del planeta. Agencias de control, ayuda y redistribución, y no de manipulación y extorsión, como ahora, al servicio de las multinacionales, el atesoramiento y la especulación.

Una economía mundial sostenible precisa de un sistema de tipos de cambio estables y un control sistemático de los capitales especulativos.

Habría que considerar seriamente la idea de una Autoridad Financiera Mundial con la función estatutaria de controlar la actividad crediticio-financiera dentro de los márgenes del servicio y el bien común, confinando las proezas irracionales de la financiarización, de forma definitiva, a los libros de historia.


3. Acabar con los paraísos fiscales

Constituyen la base de operaciones de las multinacionales, los fondos hedge, los "private equity funds" (fondos de capital riesgo)  y el casino financiero. Son el elemento clave y fundamental de la globalización neoliberal. La eliminación de los paraísos fiscales, verdaderos ganglios linfáticos del actual sistema, acabaría con él.

Durante décadas ha sido su existencia la que ha generado un competición suicida entre jurisdicciones reguladoras e impositivas que ha llevado a la mayoría de gobiernos a recortar impuestos al capital y ofrecerle apetitosos recortes regulatorios. La laxa regulación "offshore" ha creado un contagio sistémico, envenenando las regulaciones "onshore".

Esto se ha traducido en una regresión fiscal creciente a medida que los gobiernos se ven constreñidos por un lado a recaudar impuestos indirectos, recayendo la carga fiscal sobre los menos favorecidos y por otro a postergar la inversión en infraestructuras y el gasto social redistributivo.

La evasión fiscal corrompe el buen funcionamiento de un sistema impositivo y distorsiona el funcionamiento de la economía puesto que castiga el comportamiento ético y premia la corrupción y la trampa, socavando el principio de solidaridad y la integridad del sistema democrático.

Poco se ha escrito sobre su papel clave en la crisis. Son especialistas en generar complejidad. Engendran complejas estructuras empresariales artificialmente divididas entre múltiples jurisdicciones para evadir, pero también para camuflar oscuras operaciones de tal forma que se pierde toda noción de donde está aparcado el riesgo.

El sistema bancario en la sombra (shadow banking system) nunca hubiera sido posible sin los centros financieros offshore.Todas las entidades de cierta entidad tienen cientos de establecimientos offshore desde donde organizar operaciones descapitalizadas y apalancadas, al margen de las regulaciones y los impuestos "onshore", operaciones que están costando rescates escandalosos, rescates que inmediatamente desaparecen en las cuentas que las entidades receptoras mantienen en los paraísos fiscales para seguir especulando.

Este debería ser el último paraíso fiscal del planeta

Según un informe de Justice Network (para 2005), las fortunas privadas en paraísos fiscales sumaban la cifra de 11.5 billones de $ que generarían una renta anual de 0.86 billones de $ libre de impuestos. Si estos impuestos se contabilizaran sumarían 0.255 billones de $.

El avance relámpago del criminal-capitalismo en Rusia y demás países del Este no hubiera sido posible sin la infraestructura financiera suministrada por los servicios especializados en evasión y lavado de dinero de los paraísos fiscales. A través de paraísos fiscales y CLEARSTREAM incluso las ayudas del FMI acabaron siendo desviadas a cuentas de mafiosos y cleptócratas.

Los paraísos fiscales están en la raíz de la corrupción y el aumento de la miseria en los países pobres. La renta petrolera de Nigeria, el Congo, Guinea, etc. es sistemáticamente desviada y atraida por estos imanes desregulados especializados en proteger el fraude, el lavado de dinero y la acumulación ilegal, dejando a la población autóctona sumida en la más abyecta miseria.

4. Integración económica positiva

La Unión Europea deberá experimentar un replanteamiento de arriba a bajo en sus objetivos e instituciones. De una convergencia neoliberal negativa a-social y a-democrática, a una convergencia positiva, democrática y redistributiva.

Toda zona de librecambio habría de incorporar una armonización laboral, fiscal y medioambiental, que ponga coto a la competencia irracional en salarios, derechos sociales y medioambientales, en beneficio de los miopes intereses de los monopolios multinacionales. Se tienen que establecer medidas susceptibles de penalizar las estrategias de dumping social, fiscal y ecológico. Se trata de establecer políticas fiscales, sociales y ecológicas, convergentes progresivas, en un proceso de igualación hacia arriba y no hacia abajo, como en la actualidad.

5. Recuperación de los comunales

Hay que proceder a una recuperación social de los comunales y bienes públicos arrebatados por los monopolistas. El capitalismo ha avanzado desde sus inicios a base de la apropiación de los comunales. Desde el proceso de"enclosures" del campo británico, el capital ha ido absorbiendo uno tras otro, en sucesivas oleadas, buena parte de los bienes públicos comunales. Bosques, montañas, selvas, vías de comunicación, monopolios públicos, abastecimiento de agua potable, de energía, comunicaciones, servicios educativos, servicios sanitarios, internet, ... constituyen el sueño dorado del capitalismo más voraz. Los municipios, las comunidades e instituciones públicas, las organizaciones de internautas, ... han de recuperar el control democrático de unos bienes cuyo traspaso a manos privadas no ha hecho más que traducirse en precios abusivos de monopolio, obsolescencia de infraestructuras, expulsión de trabajadores, y desabastecimiento generalizado.

Los fondos de la seguridad social constituyen un bien público por excelencia que nunca debiera haber caído en manos de la finanza privada para convertirse en munición especulativa de destrucción masiva.

Los recursos del subsuelo son bienes públicos cuya explotación requiere una gestión democrática tanto por su carácter escaso como por su implicación ecológica. Hay que arrebatar de las manos de las petroleras y otras de su misma calaña el destino biológico del planeta.




Hasta los años 70 los mercados financieros tenían un papel subordinado e instrumental respecto a la economía real. Esto se ha invertido y se entró en una fase terminal del capitalismo cualitativamente distinta, un nuevo y monstruoso modelo de acumulación irracional y suicida, dirigido y dominado por el sector financiero y que ha acabado estallando por los aires.

La lógica de la financiarización acabó poniendo a la economía real al servicio de las finanzas de forma que la producción se convierte en mero punto de apoyo de toda una estructura financiera piramidal que saca sus beneficios de la pura trama especulativa. Eran los bancos de negocios de Wall Street los que estimularon la irracional burbuja inmobiliaria y la generación de hipotecas y préstamos sub prime como base para sus tinglados apalancados.

La magnitud de los desmanes cometidos ha puesto en apuros al sistema pero no basta con meras reconvenciones. No se trata de un niño travieso al que hay que corregir sino de un energúmeno peligroso capaz de destruir estados y reducir a la miseria a naciones enteras. Es imprescindible el control público y democrático del sistema financiero para que funcione como un instrumento de apoyo a la inversión y a los planes de creación, remodelación y mantenimiento de insfraestructuras claves para la sostenibilidad económica.

El sistema financiero es ante todo un bien público como lo es la red de carreteras. Se trata de establecer un control democrático sobre las finanzas que permita dirigir los fondos hacia donde son más necesarios. Las bolsas y mercados similares actuales, han perdido el norte y no cumplen o otra función que la de facilitar y fomentar la especulación, drenando, más que suministrando, fondos a los negocios para lanzarlos a la especulación criminal.

Acabar con los monopolios financieros privados. En el caso de la banca, la desmonopolización y el adelgazamiento es una cuestión primordial, no solamente desde el punto de vista económico sino también desde el punto de vista democrático. Cualquier institución bancaria de envergadura ha de revertir al estado. Monopolios financieros e  instituciones democráticas no pueden coexistir.

Se ha de crear un medio hostil a las maniobras especulativas que acabe con las manipulaciones de los tipos de cambio, imponiendo fuertes gravámenes a las operaciones especulativas. Los fondos especulativos (fondos hedge) y similares no tienen ninguna función útil a las economías nacionales o a la economía mundial. Se trata de pura maquinaria diseñada por y para la especulación y habría que erradicarlos y prohibirlos.


El fracaso de la intervención conjunta


1r intento fracasado de intervención conjunta:

En la conferencia del Grupo de los 20 (+España) de noviembre en Washington, los presentes afirmaron en la declaración conjunta " Nos guiaremos por la convicción común que los principios del mercado, de las economías abiertas y los mercados financieros correctamente reglamentados, favorecen el dinamismo, la innovación y el espíritu de empresa que son indispensables para el crecimiento económico, el empleo y la reducción del la pobreza"... "Gracias a tales principios han salido de la pobreza millones de personas y han permitido una elevación importante del nivel de vida mundial"(art.12).

¿La solución a la crisis?: Dejar que el sistema se "autoregule". Se habla de "moralización" del capital, de "la necesidad de ciertas reformas contables" en el ámbito de las finanzas, instrumentadas por los mismos políticos, gestores, ideólogos y beneficiarios del desastre.

Algunos cambios cosméticos y de vuelta al casino

De nuevo el maquillaje, las cremas antiarrugas y el botox. Se habrán de admitir algunas (hasta hace poco denostadas) pinceladas keynesianas, pero siempre en un entorno globalizado, y eso es todo.

Finalmente, y como solución de última instancia, están los helicópteros fiduciarios de Ben Bernanke: poner a trabajar las imprentas a destajo para camuflar la deflación.

Ni una palabra sobre paraísos fiscales y evasión generalizada de los más ricos. Ni una mención del "subconsumo" de la mayoría de la población a causa de la desigualdad. Ninguna referencia a la enorme concentración del capital y la riqueza.

Interesa caracterizar la crisis como "sólo" financiera. Solucionado el impás financiero todo volverá a la "normalidad". La "sobreproducción" subyacente, que va a convertir el crac financiero en depresión, no figura en los discursos ni en las agendas. Y es que hablar de "sobreproducción" sería reconocer la verdadera raíz de fondo de la crisis: la enorme polarización de la renta y de la riqueza mundial.

El 2º intento está previsto para el 2 de abril en Londres y por lo que parece apunta claramente a más de los mismo.


Sobreproducción vs Redistribución

Ninguna crisis de sobreproducción se ha superado sin redistribución, y eso es lo que tenemos: una crisis de sobreproducción de proporciones descomunales debida a una polarización brutal de la renta y la riqueza.

La Administración Roosevelt, a partir de 1932, promovió varios programas para mejorar la situación de los desempleados, sacó adelante una legislación para la recuperación del sector agrícola, implementó la National Industrial Recovery Act que estableció incentivos y subsidios al sector industrial, la National Labor Relations Act que establecía unas relaciones laborales más justas, la Social Security Act que proveía seguro de desempleo y aseguraba las pensiones de los mayores, ... Todo eso gracias a que no se habían malbaratado los recursos públicos en salvatajes, "nacionalizaciones" de pérdidas ni compras de obligaciones basura.
Roosevelt no puso delante del carro al sistema bancario sino la sociedad y la economía real. Sólo tras la recuperación de lo fundamental seguiría la recuperación de las finanzas.

Roosevelt hizo construir o renovar 2.500 hospitales, 45.000 escuelas, 13.000 parques, 7.800 puentes, 1,5 millones de Km de autovías, miles de aeropuertos. Contrató 50.000 maestros y reconstruyó enteramente el sistema de escolarización rural. Contrató 3.000 escritores, músicos, escultores y pintores. Empleó cerca del 60% de los parados en trabajos públicos y proyectos de conservación que plantaron mil millones de árboles, construyeron la Catedral del Conocimiento en Pitsburgo, el Capitolio de Montana, la urbanización de la orilla del lago de Chicago, el complejo del Tunel de Lincoln en Nueva York, el complejo energético del valle del Tennessee (TVA)...


El New Deal disminuyó el desempleo desde el 25% en 1933 al 10% en 1936 y representó una recuperación física, moral y política de la sociedad norteamericana y de su confianza, sentando las bases para la recuperación tras el estallido de la 2a G.M.

El sector financiero no levantó cabeza hasta los años 50. La trampa de la liquidez siguió constriñendo el crédito en tanto que los salarios podían comprar a penas la producción un sector productivo trabajando medio gas. Sólo la enorme demanda generada por el conflicto bélico fue capaz de superar, por fin, la capacidad instalada y generar la recuperación.

El sector financiero tardó pues 20 años en recuperarse del crac del 29 y lo hizo detrás de la recuperación y no delante.

La superación de una crisis de sobreproducción precisa una reactivación de la demanda por vía redistributiva capaz de generar una demanda cualitativamente distinta de la actual.




Pero si no hay una gran movilización de base, las medidas anticrisis se seguirán decantando, como hasta ahora, en exclusivo favor de los estratos más privilegiados, socializando las pérdidas financieras, profundizando la crisis y malbaratando los escasos recursos públicos en el sumidero improductivo hiperconcentrado en que se ha convertido el capitalismo en su fase terminal.

Las inyecciones monetarias y las intervenciones fiscales, si no van acompañadas de redistribución, pierden casi inmediatamente su efecto estimulante y se convierten en un simple traspaso del endeudamiento privado al endeudamiento público.

Una esperanza podría venir de China si la población se levanta finalmente contra sus actuales dirigentes, redireccionando y reconvirtiendo su enorme capacidad productiva en favor de las necesidades sostenibles de las masas chinas y no de los containers de Wal-Mart. La recesión sobrevuela la recalentada caldera exportadora china. La economía china depende de las importaciones del resto del mundo y la crisis mundial está socavando las bases del comercio mundial. La crisis puede poner en la picota una estructura política corrupta hasta la médula, cada vez más contestada por la población.

Sin redistribución: Depresión Permanente


El famoso e impreciso "Yes, We can" electoral de Obama ya ha empezado a tomar cuerpo: Los contribuyentes presentes y futuros cargarán con la mayoría de las pérdidas privadas. La recuperación de la demanda no vendrá de una redistribución de la renta y la riqueza sino del crédito. Esta vez no se va a endeudar el sector privado sino el sector público y a unos niveles estratosféricos.

Si los planes del equipo de Obama son aprobados, el déficit fiscal norteamericano para el 2009 podría superar los 3 billones de $, que se añadirían a la enorme deuda acumulada (5 billones entre el sector público y el privado).

Los países con superávit con EEUU (China, Japón, países árabes, ...) podrían financiar hasta 0,5 billones (lo cual cada vez resulta más dudoso, dadas las malas perspectivas que muestra la economía norteamericana y su moneda como moneda de reserva). Por tanto Obama, más pronto o más tarde, se verá compelido a monetizar la deuda pública norteamericana.

Tampoco parece que esto a acabe funcionando. En las condiciones actuales de globalización desigual, los planes de "interés nacional", de estímulo fiscal a la producción y a la demanda autóctona, entran en contradicción con los "intereses de las multinacionales", para las cuales deslocalización es sinónimo de beneficios.

Si queremos un mundo mejor para las futuras generaciones es imprescindible un sistema económico racional en el que las decisiones fundamentales no pueden dejarse en manos de la codicia irracional del mercado. Habrá que cambiar el sistema.

Una perspectiva similar: Peter Wahl (WEED)


Sobre la declaración del G-20: Robert Weissman

Propuestas de ATTAC: "Cerremos el casino financiero"

Walden Bello: Sobre una salida keyensiana a la crisis, los límites de la Social Democracia Global

Propuestas en Red pepper

William Greider, Frances Fox Piven, Doug Henwood, Arun Gupta y Naomi Klein: After de meltdown

Fred Magdoff and Michael D. Yates: What Needs to be Done. A Socialist View

6 comentarios:

Jose dijo...

Que buen blog, cada semana entro a ver si hay algun articulo nuevo.
Con respecto a este tema, como superar la crisis, creo que simplemente se tiene que venir todo abajo pimero para que los poderoso vean peligrar su poder.

Lhrod dijo...

Es impresionante ver como el pueblo llano a permitido, promovido, apoyado y siguen apoyando a los monopolios. Impresionante ver como los monopolios han logrado tomar el control de los mecanismos estatales y lavado el cerebro a toda la población civil occidental. Aun así creo firmemente que todos y cada uno de nosotros no puede eximirse de la culpa y luchar de alguna manera contra este cáncer que nos amenaza a todos. Y sin embargo realmente no se me ocurre como podría desprogramarse a la población para que deje de hacer cantera en favor de esa caterva de criminales.

Jesús María dijo...

No creo que el culpable sea el pueblo llano, sino los políticos que lo manejan.
Las democracias han dejado de ser representativas. Los políticos se han convertido en una clase, un estamento, como la nobleza lo fue en la revolución francesa. Viven de espaldas a su electores. No desean, ni se plantean profundizar en la participación democrática de las masas y eso significará su fin antes o después.
Sólo basta una chispa, para que al requerimiento de los políticos, las clases menos favorecidas no respondan en su ayuda. Entonces todo se hundirá inexorablemente.
Luchar es imposible. Sólo los políticos podrían hacerlo, pero cualquiera que no sea corrupto, será apartado por sus compañeros.
Cuando quieran hacerlo, por que lo tienen todo perdido, será inútil. Nadie moverá un dedo.

Anónimo dijo...

Dicen en su blog: "Se empieza a ver la necesidad de un New Deal del siglo XXI y hay depositadas grandes esperanzas en B. Obama en el papel del Roosevelt del milenio¨"

Hoover y después Roosevelt no resolvieron la crisis del 29, por el contrario, sus medidas la empeoraron más y más. La crisis y el surgimiento del imperio americano la resolvió, enterense, la segunda Guerra Mundial en la que murieron 50 millones de personas

malsteem dijo...

Esto va mal,amigos.Solo espero que sigamos hablando y comentando aquí.Los trábajadores tenemos que apoyarnos,porque los sindicatos están desbordados

Flavià Mateu i Cluet dijo...

Suerte tenemos de que haya la bomba atomica.Ahora no pueden solucionralo con una guerra .Se matarian ellos mismosyst