14/5/09

Socialismo, pura cuestión de supervivencia


John Bellamy Foster: "Como actuemos hoy en respuesta a este sistema fallido es la cuestión más crítica que ha enfrentado nunca la humanidad"

István Mészáros (Más allá del capital): "Hemos entrado en una época histórica en que la supervivencia de la humanidad ya no es posible sin el establecimiento de un orden social basado en la igualdad sustantiva como principio orientativo central en el terreno tanto de la producción como de la distribución. Ello es así porque la incorregible destructividad del capital afecta cualquier simple faceta de nuestra vida diaria: desde la suicida orientación de la producción para el desperdicio ... hasta la deshumanizante producción en masa de personal superfluo en la forma de desempleo crónico".

Minqi Li: "Aunque el socialismo triunfe en la segunda mitad del siglo XXI, la tarea de los futuros gobiernos socialistas no será ya la de prevenir las catástrofes generadas por el cáncer capitalista, sino intentar sobrevivir a ellas"

El socialismo no es una cosa sino un proceso. Es un camino complejo heterogeneo, zigzagueante y contradictorio puesto que los participantes son heterogeneos. Si muchos revolucionarios no tienen nada que perder, otros son conservadores luchando por salvar los derechos que el capitalismo pretende arrebatarles (Estado del bienestar, ecologistas, conservacionistas). Rosa Luxemburg avisó de que estamos tratando de construir el futuro con materiales del pasado, incluidos nosotros mismos. Las trayectorias socialistas pueden degenerar en sistemas capitalistas burocráticos monstruosos, abocados al colapso para revertir sumisamente al redil capitalista. La historia no es una llana y directa senda desde el atraso a la modernidad sino un proceso ramificado y lleno de baches y altibajos estructurado por la gran complejidad de las relaciones sociales.


Productividad vs destructividad


"Productividad" y "competitividad", milagroso elixir contra la crisis y la depresión, santo Grial capaz de revitalizar el moribundo capitalismo, tras el cual cabalgan en tropel políticos, periodistas, patronos, sindicatos, ...

¿Como ser más competitivos? ¿Como ser más innovadores? ¿Como aumentar la productividad? Empresarios y sindicatos padecen por igual de competitivitis y productivitis aguda. Unos ponen el acento en reducciones de salarios, costes e impuestos, otros en la inversión en I + D + I.

En realidad lo que se está planteando es más de lo mismo. Más destructividad. Disminuir las rentas del trabajo o dejar más gente sin trabajo, ahoga la demanda en un momento en que buena parte de la capacidad productiva industrial está parada. El aumento de la productividad en condiciones de capitalismo, sea mediante nueva maquinaria, aumento de jornada laboral o reorganización del proceso productivo, lanzará mas trabajadores al paro. En un planeta controlado por un puñado de multinacionales globalizadas cualquier "innovación" es inmediatamente absorbida y su producción trasladada a China. Además, en condiciones de depresión de la demanda mundial, y sin el aliciente de los beneficios, el inversor monopolista deja buena parte de la capacidad instalada en paro, dedicándose, entre tanto, a aumentar sus cuotas de mercado a costa de sus competidores y a husmear en espera de alguna nueva especulación o agiotaje.

Como todos estamos en crisis, el juego que nos proponen es de suma negativa: ser más competitivo e innovador que el vecino implica traspasarle parte de la crisis con lo cual no van a comprar más bienes y servicios por más que aumentemos nuestra productividad ad infinitum.

En realidad se están confundiendo los síntomas de la enfermedad con las causas. El capitalismo estimula la productividad hasta el paroxismo, pero se trata de una productividad suicida que una vez alcanzada la fase monopolista globalizada, se traduce en una tendencia permanente a la sobreproducción y al estancamiento.

En condiciones de ahogo el capitalismo recurre a los que algunos llaman sin ambages "destrucción productiva". En fase de crisis extrema, la supervivencia a cualquier coste del sistema contempla como objetivo estratégico y legítimo la progresiva destrucción de la humanidad.

El capitalismo se encuentra en fase terminal, intentando superar, a base financiarización y especulación, la progresiva esclerosis que le atenaza, dosis crecientes de morfina para sofocar los síntomas hasta que el enfermo ha ingresado en la UVI entre convulsiones.

La larga agonía del capitalismo monopolista


Los síntomas empezaron a evidenciarse a partir de la década de los 70. Estanflación (estancamiento con inflación), desorden monetario, deslocalización industrial, financiarización, especulación, ... Las transfusiones especulativo-financieras empezaron a ser cada vez más masivas y arriesgadas: orgías monetarias, aumento imparable de la deuda, proliferación de instrumentos de crédito cada vez más complejos, conversión de los mercados en casinos para jugadores compulsivos,....

El estancamiento definitivo podía haberse producido durante la década de los 80 pero la apertura de China y el bloque soviético a la penetración del sistema abrió la posibilidad de frenar momentáneamente la tendencia hacia el colapso.

Pero la monstruosa deriva financiera había alcanzado tal grado de desarrollo que ya no cabe la vuelta atrás. Fueron unos años más de vida, un final desenfrenado envuelto en e-humo y fuegos inmobiliarios artificiales que no consiguieron velar el pertinaz avance de la artrosis senil que atenaza al sistema.

El capitalismo, renqueante y sin repuestos, se desliza aceleradamente hacia el abismo. En su última fase, la "destrucción creativa" se convierte en puro canibalismo suicida. Las consecuencias traumáticas que enfrenta la humanidad no tienen parangón con nada de lo visto hasta ahora.

El 3r mundo avanza hacia el Norte. Es el turno para Europa y los EEUU


La cuestión ya no es capitalismo o socialismo. El capitalismo es una forma de organización social hipertrófica y suicida que amenaza la misma existencia de la humanidad en el planeta.

Bajo la enseña del "libre mercado" - que significaba, según los economistas clásicos, un mercado libre de monopolios - los monopolios arramblan "libre" e impunemente con todo, saquean sin cuartel los presupuestos para, seguidamente, despedazar, parcelar, privatizar y monopolizar los bienes y servicios públicos.

Esto es lo que hay. El capitalismo no puede dar marcha atrás a la deriva monopolista depredadora. No hay un botón de reinicio. Ya no es posible volver a la "sana" competencia de los primeros tiempos del sistema. La fase monopolista globalizada no tiene vuelta atrás. Las frecuentes invocaciones de los oligopolios a la "competencia" son puras artimañas para desregular, privatizar, depredar, acumular, concentrar y asegurarse impunidad.

El estadio en que se encuentra el sistema ha rebasado el umbral que hacía posible una vuelta al "capitalismo con rostro humano" de la época keynesiana. Cualquier grupo, zona o país del planeta que pretenda escapar al cáncer capitalista sufrirá represalias aniquiladoras.

América Latina fue "privatizada", despedazada, saqueada y reducida a la miseria en los 80. La misma suerte cayó sobre buena parte de los países africanos, asiáticos y el antiguo bloque soviético en los 90. En el cambio de milenio la suerte ya ha sido echada y el saqueo capitalista apunta ahora directamente al corazón de la vieja Europa y los EEUU. Los jinetes del Apocalipsis ensombrecen ya los últimos reductos del "Estado del Bienestar".

Una poco armoniosa tendencia permanente al estancamiento


La historia del capitalismo se ha presentado como una senda de crecimiento sostenido salpicada por algunos períodos aislados de crisis. En realidad la tendencia al estancamiento es inherente al sistema y está profundamente enraizada en su funcionamiento. Cuanto más avanza la concentración del capital más evidente aparece la amenaza de estancamiento.



No se trata de un mecanismo, como afirman sus defensores, que se autoajusta y redirecciona automáticamente en la senda del desarrollo y el crecimiento. Por el contrario, es un sistema que tiende al colapso permanentemente bajo el peso de sus contradicciones, y las condiciones para la recuperación, una vez agotada la fase de la globalización financiera, se van reduciendo a cero.

Basar un sistema de organización social y económica en la exaltación de la codicia y la insolidaridad social en aras a la obtención del óptimo social y económico, constituye una de las falacias más sublimes de una imaginación calenturienta. La gran mentira de la teoría económica es que no hace falta proyectar, controlar, supervisar o regular, porque "los mercados" se cuidan de que todo marche a pedir de boca.

El productivismo sin límite y sin criterio desata multitud de efectos no directamente intencionales como los desastres medioambientales, el agotamiento de los recursos y la miseria creciente. A pesar de todo, la respuesta recurrente es que los mercados, de la mano de la diosa codicia, generarán la solución apropiada. El "libre" mercado (con monopolios en todos y cada uno de los sectores, lo de "libre" da risa) y la "mano invisible" (que ha de convertir la codicia individual en bienestar general) dirigen y corrigen, cuando es necesario, el rumbo a seguir.

Así pues, habrá que esperar que los "desregulados" y "libres" mercados financieros, en colusión y simbiosis con los mercados aún más desregulados y dinámicos del crimen en todas sus variedades y facetas, todo un armonioso y desregulado universo centrado en una nebulosa de paraísos fiscales, nos saquen del actual atolladero.

El sistema necesita autoreproducirse a una escala cada vez más ampliada y el planeta se le ha acabado quedando pequeño. Sin posibilidad expansiva el sistema implosiona.

De vuelta a Marx


¿Estupefacción? Ya hay una patulea de economistas que, ante la magnitud del desastre, parecen haber experimentado una reconversión milagrosa al keynesianismo y aceptan con desparpajo ser catalogados como tales. Pero lo de Keynes sólo fue posible gracias a la presión de una fuerte oposición socialista y pudo servir en una fase expansiva (aún no globalizada) en que el capitalismo aún podía levantar cabeza, unas condiciones que ya no se dan.

150 años lleva el marxismo estudiando las crisis capitalistas. A contracorriente, Robert Kurz, G.M. Tamás,  Paul M. Swezy, Harry Magdoff, (editores ya desaparecidos de la Monthly Review), John Bellamy Foster, Mike Davis, James Petras, Robert Brenner, Robin Blackburn, István Mészáros, ... mantuvieron y mantienen en alto sus afilados floretes, desentrañando los entresijos del cáncer y la metástasis capitalista. Ahí hay que beber, por más que les pese a muchos, si queremos entender algo de lo que está pasando.

Ante la magnitud descomunal del desastre también las cátedras de economía andan con los fusibles fundidos. Los pocos economistas que se dejan ver, después de aparcar sus todavía recientes apasionados discursos sobre el crecimiento indefinido y la bondades incuestionables de la globalización, siguen erre que erre, defendiendo que el sistema, aunque tocado y en horas bajas, con ciertos retoques y ajustes, podrá seguir funcionando.

El problema es que no hay tiempo. No se trata de retoques y ajustes sino de taponar enormes vías de agua de un sistema que se está yendo a pique por momentos. Se trata de una crisis sistémica. Ya no hay margen para una nueva fase de "crecimiento". El tupido velo burbujista que cubría la podredumbre y las miserias del sistema, se está desgarrando por doquier, mientras la adicción ludópata y masoquista del sistema promete un sádico final especulando en sus propias vísceras.

Relocalización socialista


El capitalismo ha demostrado una y otra vez que es capaz de renacer de sus cenizas. Es un verdadero cáncer capaz de reprogramarse rápidamente y contaminar y modificar los mejores planteamientos a su favor. Los proyectos socialistas basados en la coexistencia de sistemas han acabado siendo reabsorbidos, fortaleciendo al sistema que pretendían reemplazar - ver otros artículos de este blog - y esto es un elemento a tener siempre en cuenta en el futuro.

Frente a la Gran Depresión el recurso al nacionalismo resulta recurrente. En esta lógica, la presión política durante la gran depresión de los años 30 condujo a una redistribución de la renta y la riqueza a nivel nacional por la vía del proteccionismo y la relocalización productiva. Cerrando a cal y canto el mercado nacional para las empresas "nacionales", los empresarios podían pagar unos salarios adecuados para generar la demanda imprescindible para sus negocios.

En la actualidad, la globalización, la deslocalización, la subcontratación, ..., son la otra cara del desballestamiento de las estructuras estatales. Los paladines monopolistas "nacionales" que preconizaban el proteccionismo y el "nacionalismo económico", se han independizado de sus antiguas matrices nacionales. Las grandes corporaciones multinacionales ya no tienen una base "nacional". La crisis puede perjudicar a sus beneficios, aquí o allá, pero también abre suculentas oportunidades para absorber a sus rivales y alcanzar cotas de monopolio mayores. Además, para los monopolios transnacionales, la crisis es una oportunidad de oro  y la aprovechan para crecer, anexionar y arramblar  con todo y debilitar y saquear a los estados.

Sin embargo, es imprescindible una vuelta a la "localización" del tejido productivo para superar la depresión capitalista. Han sido las economías de escala "financieras" y la utilización generalizada por parte de las grandes corporaciones multinacionales del dumping social y medioambiental, lo que han vaciado el tejido industrial de los países. El capitalismo, en su fase final, es inconcebible sin deslocalización. Capitalismo y deslocalización se han convertido en sinónimos. Por tanto la relocalización del tejido productivo a una escala avalada por el respeto a los derechos sociales y medioambientales sólo será posible en condiciones de socialismo. La relocalización será socialista o no será.

Planificación y terciarización socialistas


La ciega hostilidad hacia la planificación nos es familiar a todos. Las fallas de la planificación capitalista soviética probarían que toda planificación económica centralizada estaría condenada al fracaso.

El caso es que en determinadas emergencias los países capitalistas han recurrido con éxito notable a la planificación centralizada de la economía. La planificación central consiguió el milagro industrial norteamericano en los años de la 2ª G.M. Los directivos del plan determinaban, desde Washington, lo que debía y no debía producirse, que nueva capacidad productiva debía construirse, cómo se distribuían las materias primas y recursos industriales y estratégicos. La planificación centralizada alemana de los años 30 consiguió el milagro industrial que sostuvo y dio alas a la aventura nazi.

El fracaso estrepitoso de los mecanismos de mercado (carbon markets) ante la emergencia climática a la que nos ha llevado el sistema, muestra a las claras la necesidad ineludible de la planificación para frenar el desastre medioambiental.

Con la profundización de la depresión, cada vez será más evidente la contradicción entre una tasa decreciente de utilización de productos, servicios y maquinaria productiva, por falta de rentabilidad del capital, y una tasa creciente de necesidades insatisfechas de millones y millones de personas a las que el sistema monopolista excluyente desemplea y niega toda posibilidad de participar.

El capitalismo está dejando a la humanidad y al planeta en situación de emergencia aguda. La planificación para recomponer y superar sus desmanes será ineludible.

La enorme productividad actual significa la expulsión y el desempleo para la mayoría de la población. Terciarización, en la fase actual del capitalismo, es sinónimo de precarización, sub-empleo y miseria, terciarización tercermundista. Relocalización y terciarización sostenibles serán socialistas o no serán.

El humilde socialismo del siglo XXI


István Mészáros: (La teoría económica y la política: más allá del capital): "El derrocamiento del Estado capitalista y de las personificaciones capitalistas privadas del capital no puede crear por sí solo otra cosa que no sea un sistema fatídicamente inestable, que tarde o temprano debe volver al orden capitalista si no logra ir más allá del capital."

Robert Kurz: "Incluso después del capitalismo, seguirá habiendo enfermedad y muerte, envidia e individuos despreciables. Sólo que ya no existirá una paradójica pobreza masiva, ..."El objetivo es grande, justamente porque se muestra modesto, y no promete nada más que liberar de sufrimientos completamente innecesarios"

La preocupación ética acerca del valor intrínseco de la vida humana, la vida de otras criaturas, y el mantenimiento del medio natural, resultan completamente invisibles en el modelo estándar capitalista, ignorante de la física más elemental (2ª ley de la termodinámica: un crecimiento económico permanente es biofísicamente imposible).

En gran depresión, el capitalismo acelera su ritmo de depredación de forma inaudita hasta acabar físicamente con su huésped. Hemos entrado ya de lleno en esta fase maltusiana en la que buena parte de la humanidad se convierte en superflua. El sistema se ha convertido en un mecanismo infernal de producción en masa de personal superfluo en la forma de desempleo crónico permanente. El capitalismo monopolista globalizado es intrínsecamente excluyente. Su trayectoria va soltando lastre de forma acelerada puesto que los monopolios pueden mantener sus beneficios aun cuando buena parte de la producción no encuentre colocación.

Para una gran mayoría de la población y buena parte de las demás formas de vida del planeta, el socialismo es ya una pura cuestión de supervivencia.

La producción sostenible y el empleo digno (la cancelación de la explotación) sólo serán posibles bajo parámetros democráticos, racionales, socialistas y solidarios. La fórmula también es simple: Redistribución + Democracia = Recuperación Sostenible

Pero el socialismo no cae del cielo. La mano "visible" de la solidaridad socialista significa que no hay automatismos que valgan. El socialismo, a diferencia de su rival, no es un mecanismo automático de organización del sistema productivo. El socialismo hay que crearlo, construirlo, conservarlo, defenderlo, perfeccionarlo y mejorarlo, sustituyendo los parámetros de la codicia individualista desenfrenada por los de la solidaridad, la cooperación, la humildad y la sostenibilidad.

El socialismo del siglo XXI tiene una triste ventaja respecto a los intentos anteriores. La evidencia creciente e incontestable de que la senda capitalista es un callejón sin salida y que la cuenta atrás ya ha empezado. El capitalismo equivale a la autodestrucción de la sociedad humana y de buena parte de la vida en el planeta.

Al socialismo del s. XXI le ha tocado, más que la opción brillante de la "superación" del capitalismo, la humilde tarea de intentar salvar al planeta de las letales heridas infringidas por unos niveles de depredación irresponsable, indignos de una especie que se considera "inteligente".

El socialismo no es una cosa sino un proceso. Es un camino complejo heterogéneo, zigzagueante y contradictorio, puesto que los participantes son heterogéneos. Si muchos revolucionarios no tienen nada que perder, otros son conservadores luchando por salvar los derechos que el capitalismo pretende arrebatarles (Estado del bienestar, ecologistas, conservacionistas). Rosa Luxemburg avisó de que estamos tratando de construir el futuro con materiales del pasado, incluidos nosotros mismos. Las trayectorias socialistas pueden degenerar en sistemas burocráticos monstruosas, abocados al colapso para revertir sumisamente al redil capitalista. La historia no es una llana y directa senda desde el atraso a la modernidad sino un proceso ramificado y lleno de baches y altibajos estructurado por la gran complejidad de las relaciones sociales.

No bastará con "derrocar" al capitalismo


El capitalismo no es un régimen que pueda ser derrotado mediante una revolución política. No bastará con "derrocar" al estado capitalista "abandonable" por parte de las grandes corporaciones transnacionales. Se trata de superar la lógica objetiva del capital en sí. Se trata de establecer un intento sostenido para ir más allá de la reforma, la reconversión, la neutralización, ... de los mecanismos de la reproducción capitalista. El socialismo sólo será factible a partir del cuestionamiento del sistema en su totalidad y en su globalidad. La "coexistencia" nunca fue posible y nunca lo será. El capitalismo es un cáncer asesino. No se puede coexistir con él. O lo aniquilas o te aniquila.

Desprivatizar los comunales


El sistema capitalista amenaza la supervivencia económica inmediata y la supervivencia biológica a medio plazo.

El socialismo ya no tiene que ver sólo con la socialización de las fuerzas productivas, la distribución de la riqueza y la no-explotación laboral, sino con la organización de una nueva forma de vida, un forma de organización social y económica ecológicamente sostenible.

El agua, las fuentes de energía, la tierra, el subsuelo, los recursos naturales, la biodiversidad, ... todo se está privatizando y concentrando, a marchas forzadas. La nutrición, la salud, la educación, la información, la comunicación, el mercado (corrompido, manipulado o simplemente anulado impunemente por oligopolios y monopolios, por la prevaricación descarada en la obtención de contratos públicos, la información privilegiada ...),... tienen que ser liberados de las manazas de las grandes corporaciones.

Formas de producción y distribución sostenibles


Pero también las formas de producción y distribución, las condiciones en que se produce, lo que se produce, donde y como se produce, cuanto se produce, como se reparte y se redistribuye ... habrían de estar bajo el control democrático, social y racional en aras a la sostenibilidad, la solidaridad y el legado a las futuras generaciones.

En capitalismo, "crecimiento" implica la constante, irracional e insostenible creación y reintroducción de multitud de productos, en buena parte superfluos, de calidad voluntariamente inferior (obsolescencia planificada), sin ninguna consideración por el reciclaje y el malbaratamiento de los recursos. Prima el despilfarro, el consumismo compulsivo y el lujo extravagante, sin control alguno de la acumulación de basura, la polución y los residuos tóxicos.

Habrá que romper el círculo vicioso de la escasez artificialmente creada y del despilfarro suicida de recursos, mediante la reorientación cualitativa de las prácticas productivas en orden a una mejora de la tasa de utilización de los bienes y los servicios y de la capacidad productiva. La I+D+I al servicio de la humanidad y no de los intereses del capital.

Sólo la redistribución equitativa podrá generar una nueva óptica social y un nuevo tipo de demanda racional, para un tejido productivo que se habrá de readaptar de pies a cabeza en orden a cubrir las necesidades de la especie humana de manera sostenible.

Socialismo democrático


Rosa Luxemburgo: "Lo negativo, su desmantelamiento, puede ser decretado; lo constructivo, lo positivo, no puede serlo. Se trata de un territorio nuevo. Miles de problemas a resolver. Sólo la experiencia es capaz de corregir y abrir nuevas sendas. Sólo la vida efervescente y sin obstrucciones, incurre en multitud de nuevas formas e improvisaciones, genera fuerzas creativas y ella misma corrige las intentonas y vías equivocadas. La vida pública de países con libertad limitada resulta tan paupérrima, tan miserable, tan rígida, tan infructuosa, precisamente porqué, por la exclusión de la democracia, corta de cuajo la fuente de vida de toda la riqueza espiritual y el progreso." (citado por Yiching Wu: "Rethinking Capitalist restoration")

La trayectoria del pseudo-socialismo del siglo XX demuestra que el problema político central en un proceso revolucionario socialista está en asegurar que dicho proceso no transmute en su opuesto y se convierta en la base para una nueva clase de opresión y explotación capitalista "anormal" que prepare el terreno para una vuelta al redil "normalizado"

En última instancia, socialismo y democracia deben formar parte indivisible de un único proyecto.

La nacionalización de los medios de producción y distribución, sin la correlativa socialización del poder político, sólo crea una ficción legal en la que una clase privilegiada burocrática capitalista posee "colectivamente" los medios y producción, fuerza relaciones sociales de trabajo alineado, y se atribuye el poder y los privilegios.

Esta situación, resultado de un intento de "quemar etapas de desarrollo" capitalista, por mucho que se eternice, prepara las condiciones y pone a punto algunos de los ingredientes claves - la acumulación primitiva de capital -, para un proceso relámpago re-captura por parte del capitalismo transnacional.

El resultado es la reintroducción de la fuerza de trabajo y los activos, recursos y bienes públicos en el circuito capitalista globalizado, en condiciones de hiper-explotación/exclusión.

Pero el resultado también es la confirmación de que los pseudo-socialismos totalitarios capitalistas están en vía muerta. La senda socialista del siglo XXI tendrá otro ancho de vía.

Larga y problemática es ya la historia, llena ilusiones y logros pero también de sombras, fracasos, corrupciones y traiciones, de los proyectos y experiencias socialistas, comunistas y socialdemócratas. Todo este material constituye un valioso arsenal para avanzar en la tarea de construir un mundo socialista que permita una cohabitación humilde y sostenible de la organización social de la especie humana con el conjunto del planeta.

El socialismo realmente existente no será una panacea, un mundo feliz, un modelo único y acabado, sino el resultado de un proceso que germinará dificultosamente tras un un parto difícil y complejo de proyectos, contrastes, pruebas y errores, enfrentado a un cáncer capitalista que, aunque desarbolado y en desbandada, ofrecerá, nadie lo dude, una tenaz resistencia.

Fascismo 1.0 vs fascismo 2.0


Fascismo 1.0

El mundo ha experimentado las miserables consecuencias del totalitarismo. Las crisis constituyen el riego y el mejor abono para estas degeneraciones y mutaciones del sistema capitalista.

El capitalismo, en crisis, muta con asombrosa rapidez al formato totalitario. El gobierno progresista de la república de Weimar fue destruido por las mismas fuerzas capitalistas que había llevado a Alemania a la guerra y a la derrota.

Los nazis eran relativamente impopular entre 1923-1928. Su fortuna cambió tras el crac de Wall Street. EEUU canceló sus préstamos a Europa provocando un fuerte aumento del desempleo que en Alemania pasó de 1,25 millones en 1929 a 4 millones en 1930, un 15,3% de la población. En 1932 más del 30% de la población alemana estaba desempleada. En las elecciones de 1933 Adolf Hitler prometió que si ganaba aboliría el desempleo.

Más del 80% de los miembros del partido nazi eran desempleados que fueron instruidos para comunicar su rabia y resentimiento al resto de la población para finalmente someterla bajo la tutela totalitaria. Las tácticas que se emplearon entonces se emplearán de nuevo en contra de cualquier propuesta progresista alternativa al sistema.

Una vez en el poder el gobierno nazi basó en el gasto público y el déficit masivo la recuperación económica. Prohibió la introducción de maquinaria de última generación ahorradora de mano de obra. Los empresarios tuvieron que solicitar permisos para poder despedir a sus empleados. En la construcción de las primeras autopistas de Europa, el gobierno concedió contratos preferenciales a aquellas empresas que utilizaban más mano de obra que maquinaria. Los jóvenes en paro fueron contratados para plantar bosques, reparar y limpiar las orillas de los ríos, desecar pantanos, ... Se estableció un sueldo de 1.000 marcos para las amas de casa. El verano de 1935 se introdujo el RAD (servicio laboral) que ofrecía trabajo a todo alemán entre los 19 y los 25 años durante seis meses.

Con la implementación del programa "Kraft durch Froide" (Esfuerzo y disfrute) el utilitario (volkswagen _ coche del pueblo, diseñado por Ferdinand Porsche, costaba 990 marcos) y las vacaciones pagadas se generalizaron entre la clase trabajadora. Cruceros a las Canarias, esquí en los Alpes, tours por Italia,... En 1938 unos 180.000 alemanes se embarcaron en cruceros a Madeira, los fiordos noruegos. El programa fomentaba el tiempo de descanso y el aprovechamiento cultural del mismo. Se construyeron numerosas instalaciones deportivas, teatros, museos, salas de conciertos, ... que permitieron celebrar múltiples eventos culturales y deportivos y dieron trabajo a miles de artistas, músicos, pintores, ... El desempleo cayó de los 6 millones en 1933 a 0,3 millones en 1939.

El enorme incremento del gasto público no se correspondió con un aumento similar de los ingresos. El endeudamiento público superaba los 40.000 millones de marcos en 1939. Sin embargo el desequilibrio presupuestario no se tradujo en inflación puesto que los controles de los movimientos de capital impedían los ataques especulativos.

Después de liquidar sus reservas auríferas el déficit de la balanza de pagos se disparó. Hitler y el capitalismo alemán precisaban importar masivamente materias primas para continuar su expansión industrial y mantener en pleno empleo. Al final optaron por proporcionárselas invadiendo los países productores. La 2ª G.M.

Fascismo 2.0

 En la actualidad, las sinergias entre el fascismo y los empresarios "nacionalistas" ya no funcionan. Los pocos empresarios "nacionales" que quedan ya no pueden proporcionar los apoyos y recursos que acumularon los totalitarismos del siglo XX.

Las grandes corporaciones transnacionales no tienen "bases" nacionales únicas. Sus bases nacionales son dispersas, sustituibles e intercambiables. Su operativa ya no es "nacional" sino "transnacional". Ello significa que los fascismos que vienen y ya empiezan a proliferar, son fascismos 2.0 de baja estofa, con tendencias tribales y/o mafiosas, relacionadas, no con el reforzamiento de las estructuras estatales sino, todo lo contrario, con el debilitamiento progresivo e implacable del Estado. 


Links:
Para un repaso de la historia de los proyectos socialistas: Robin Blackburn: Fin de Siècle: Socialism after de Crash.
Cáncer y capitalismo

4 comentarios:

Hugo dijo...

Yo tengo una pregunta:

El socialismo prometer sabe, eso es algo demostrado, pero ha encontrado ya la formula para entregar lo que promete? Porque prometer es fácil, pero todas las planificaciones centrales han acabado en desgracia, para botón la presente crisis. Podrías indicar links a modelos que permitan lo que prometes?

Gracias, y tengo que decir que me encantan las lecciones de historia económica de este blog.

Anónimo dijo...

es el mejor blog en su género indudablemente

Anónimo dijo...

Excelente blog .
Me cuesta ver la caida de los banqueros internacionales y añado esta informacion como muestra:

Obama no es mas que un rostro que oculta a gente muy poderosa y podriamos decir que tenebrosa que esta detras de esa amable imagen(recordemos que fue el candidato que recibio mas fondos "conocidos" para su campaña) :

Si alguno penso que el sistema bancario Americo - Britanico iba a caer sin disparar esta equivocado.

El historiador Webster Tarpley experto en politica internacional y geoestrategia nos lo explica con absoluta claridad en esta entrevista.

LAS PIEZAS EMPIEZAN A ENCAJAR, asi que no nos guiemos por el humo de las palabras :

1º http://video.google.com/videoplay?docid=-1233018367145571939&hl=ca
2º http://video.google.com/videoplay?docid=-7886303229861532350&hl=ca


Durante la entrevista se refiere varias veces al viejo conocido y experto maquiavelo Zbigniew Brzinski creador entre otras muchas ideas la de los TALIBAN

AQUI podemos saber algo mas de este brillante monstruo:
http://www.voltairenet.org/article123178.html

un saludo

César Luis Fernádez dijo...

--------LES INVITO A MI BLOG-------
SOBRE LAS CAUSAS DE LA CRISIS.

http://avanzandojuntosfuturo.blogspot.com/

UN ABRAZO, Y ENHORABUENA POR MANTENER EL ESPIRITU CRITICO EN LO ALTO, EN UNA SOCIEDAD DEGENERADAMENTE CONFORMISTA.